miércoles, 16 de octubre de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO...CELOS


Dos son una multitud

La seño me dijo mientras me abotonaba el abrigo, que cuando llegara a casa estaría mamá con el  bebe. La verdad, que después de muchos días escuchando que mamá había ido a por un hermanito, sentí en mi tripa, como ese peso que se me ponía, cuando comía muchas chuches. Al salir, papá me estaba esperando. Durante el camino, cogido de su mano, me contaba cosas que no alcanzaba a entender, yo solo pensaba que mamá por fin, había vuelto.
Entré sin hacer ruido, para darle una sorpresa y la vi allí, sentada, sonriendo como solo ella sabía hacerlo.
­_ Ven cariño, me dijo, no te quedes ahí parado. Quise correr y saltar a sus brazos, pero ella sostenía una cosa y esa cosa, se estaba comiendo a mi mamá. 
_Ven, no tengas miedo, es el bebe ¿ves? Y lo separó de su pecho, mostrándomelo.  Parado frente a mi mamá, no sabía qué hacer. Ella me miró dulce, mientras acariciaba mis manos. Yo comencé a llorar despacito.
_ ¿Qué te pasa amor? No llores. ¿Por qué lloras?
_ No sé, alcance por fin a decir. Entonces mi mamá, dejo al bebe en un cestito  y me tomo en sus brazos. Acurrucado en ella, supe que mamá aún me quería, a pesar de ese feo bebe, que se la quería comer toda.


Otros CELOSOS en el blog de Pepe, 
que es quien convoca este jueves: Desgranando Momentos, 

miércoles, 9 de octubre de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO...Este jueves un ACRÓSTICO




Juntos escribieron sobre nubes grises que amenazaban lluvia, y las tornaron soles
Unificaron  sueños, empaquetándolos, en unidades inabarcables para ojos ajenos
Entrelazaron días, horas… al abrigo de las palabras calmas y de los silencios propios
Verdades infinitas, ceñidas al filo turgente de un tiempo perdido que se les escapa.
Enarbolaron banderas mesiánicas, como anuncio de unos cuerpos que enredados,
Se indagaban, se descubrían, se reconocían esculpiéndose salvajemente con las miradas.
Declinaron cuanto les rodeaba  y les imponía tristezas vanas
Efímeros eran los momentos, cuando amarrados se hacían uno, entre sabanas bordadas.
Oasis creado, donde olvidar la levedad del sonido del viento y el tañer de las campanas
Tiovivo donde giran las aguas por las que emergen, sobreviviendo a su destino marcado
Oscurece y el color de la armonía vaga por sus cuerpos cristalinos
Ñampeado de amor estoy por ti, le susurra al oído, mientras la libertad tiende sus alas.
Oblicuamente se deja caer la luna, iluminando para ellos la noche. Una noche de tantas.




Más acrósticos en casa de Lucia: Sintiendo en la piel



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