lunes, 16 de junio de 2014

De lunes


LOS SONIDOS DEL AMOR

–Vístete rápido, la tía Regina ha muerto, nos vamos al pueblo. Durante el viaje, papá fue reviviendo para nosotras pasajes de su vida con la tía Regina. Era la hermana de la abuela, ella lo crío como si fuera su propio hijo. –Tu madre es una artista, le decía cuando papa preguntaba por ella, tiene que viajar mucho. Pero en uno de esos viajes la abuela decidió no regresar, olvidándose de su pueblo y de su hijo.
Cuando llegamos solo Amelia nos esperaba. Yo corrí hacia su abrazo. Amelia era el ama de llaves, aunque para mí era mucho más. Confidente y compañera de juegos, fue mi guía en esa casa inmensa, en la que las habitaciones ocultaban tantos recovecos, como secretos. Mientras papá ponía orden en las cosas de la tía y mamá empaquetaba todo lo de valor. Yo me dediqué a husmear, eso decía Amelia sonriéndo complaciente. Nunca había subido al trastero de la casa, no por falta de curiosidad si no por un irracional miedo, pero ahora ya era mayor y eso me envalentonaba. Al abrir la puerta un olor a humedad se expandió libre envolviéndolo todo. Allí se amontonaban objetos ya inservibles, pero que por un extraño apego la tía Regina se negaba a tirar. Toque, removí, abrí y cerré cajas llenas de recuerdos tan grises como el polvo que las cubría. Entre tanto desorden, halle un baúl, de madera tallada. Al abrirlo quedé sorprendida, en su fondo solo había un cuaderno. Lo cogí, en su portada habían escrito: Recetas para enamorar.
Esa noche cociné para papa y mama. El manto de tristeza de los últimos días dio paso a risas descontroladas, a miradas cálidas y cómplices entre ellos, esas que ya no vivían en sus ojos desde hacía tiempo. Yo reí con ellos, con sus historias de cuando se conocieron y de cómo fue su vida antes de llegar yo, luego los dejé a solas, era su momento.
Esa noche me dormí, acunada por los sonidos del amor.

       

miércoles, 11 de junio de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO: AMIGOS



Me habló y me dijo cosas que yo sabía, pero que de ningún modo quería escuchar: no desees el amor que no te pertenece. El dolor y la rabia se escaparon por mi boca, llenando la estancia de cristalina escarcha. Una niebla espesa se hizo dueña del instante, evitando que nuestros ojos se encontraran. La claridad del sol murió. Todo lo que hasta hoy nos unía comenzó a resquebrajarse. Me sentí sola en medio de la nada. A cámara lenta visioné nuestras vidas paralelas y supe que quería seguir caminando a su lado. Entonces su voz firme y clara, dulce y segura dibujó mi nombre allanando el camino, rompiendo distancias. Un arco de esperanza se abrió paso entre nuestras almas. –Los amigos están para esto -dijo- mientras me abrazaba.


Otras formas de amistad en casa de Alfredo

Un regalo de nuestra amiga Casss

miércoles, 23 de abril de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO...Personas




Aires de nostalgia brotaron de sus ojos cuando entre las hojas de un viejo libro, aquella foto la tomó por sorpresa.
Se sintió azorada ante la sonrisa picaresca de la mujer que cantaba presencia como un ángel deslindándose del tiempo. Sus ojos entrecerrados en un gesto seductor y el cabello tan bien peinado, como se usaba entonces, eran la viva voz de un pasado muy lejano, que de algún modo se le venía encima. Sintió un escalofrío al seguir detenidamente los rasgos de su bisabuela. Podía aventurarse a afirmar que se le parecía, casi sentía que podía ser ella... una vida lejana... otra realidad como ella misma, solo que pintada en sepia.
Sus manos sintieron el palpitar de un llamado, algo leve y sutil, que la obligó a mirar el reverso de la foto.  Allí, con muy cuidada caligrafía, un mensaje...
“De extremo a extremo, una línea se cruza en el jardín prohibido. Mi historia, mi vida, la hallarán donde los sueños renacen”.
Leyó una y otra vez, parecía dirigido a ella. Esto agitó su afición por los acertijos. La bisabuela nunca llegó a conocerla, pero ahora frente al espejo y con la fotografía junto a su rostro, el reflejo le devolvió la sonrisa de ella y de Paulina. El hoy y el ayer. Sí, era un recado para ella, pero ¿dónde comenzar a buscar?
Durante todo el día anduvo inquieta, examinando cada rincón de la casa. Allí habitaba la historia de la familia, pero nada le condujo al pasado. Al caer la noche a solas en su habitación, dándose por vencida, se acurrucó bajo las sábanas bordadas, con las iniciales entretejidas de la bisabuela.
P y G
Cuando sus ojos se abandonaban al dulce vacío, las imágenes del cuadro de la pared que quedaba al otro lado de la cama, comenzaron a moverse en una danza melodiosa –Estoy soñando, pensó, pero incluso creyó escuchar el sonido de la música y una voz que la llamaba. Se acercó, en una esquina, casi ilegible leyó: El jardín prohibido. Allí, en el centro, bailando desnuda y feliz, la vio. Paulina le sonreía.

                         Escrito a cuatro manos por GABY y SAN

Otras personas dignas de conocer en casa de Juan Carlos

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