jueves, 14 de agosto de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO...VIRUS

Hoy han vuelto a estar aquí, los de las  batas blancas y mascarillas en los rostros. Todos los obreros hemos guardado el orden establecido en una fila de a dos. Han vuelto a inyectarnos, la cadena, no se ha interrumpido a pesar de ello. Dicen que es una vacuna para prevenir contagios por el polvo amarillo que desprenden las rocas que excavamos. Todos lo creen, excepto yo. Antes lo hablaba. – Demasiadas preguntas, me recriminaron a modo de advertencia. Hubo otras ocasiones en las que no pude contener mis palabras  y las consecuencias fueron extremadamente duras. Por ello he decidido dejarme, abandonarme y observar. Lo observo todo. Mis compañeros no me creen cuando les comparto mis descubrimientos, me llaman, el loco.
Con el material que he ido compilando, puedo justificar que cuando lo hacen, y ese líquido corre por nuestras venas libre, su lava abrasa todo lo que encuentra en el torrente de la poca vida que nos resta. Al llegar la noche, tras las duras e interminables jornadas de trabajo, caemos en un letargo inducido. Es como vivir en un limbo sin nada que lo perturbe. Sueños sin llegar a soñar, en los que no existen buenos ni malos, en esta pesadilla continua, que como sonámbulos más tarde no logramos evocar. Yo sí, tengo documentos.
Nace el sol, vuelve a nacer y la ciudad crece más y más. Las líneas divisorias entre ella y el horizonte se entremezclan para nosotros, topos que habitamos bajo la tierra, mientras ellos construyen un nuevo mundo.
Busco algo en este rompecabezas que me corroe, la última pieza que complete el puzle, pero no recuerdo qué, ni dónde. Sé que la escondí pero, ¿dónde?
Ayer volvieron a inyectarnos.

 Otros contagiosos virus en casa de Mª José

miércoles, 6 de agosto de 2014

ESTE JUEVES UN RELATO...PÁRRAFOS INCLUIDOS



Rasgado de par en par
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. (Lolita. Nabokov).
 La vio sentada junto al estanque. Despreocupada y a salvo, tenía la mirada perdida, enredada entre los círculos crecientes que el agua iba dibujando, tras lanzar un minúsculo guijarro. Justo en ese instante escuchó el canto del ave. Un pájaro del que leyó, que sus trinos más bellos, como una premonición, los gorjea, en aquellos momentos en los que se avecina un acontecimiento terrible. Se giró en su busca para alejar ese mal agüero, pero llego tarde. Ya había elevado el vuelo y se alejaba
Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una marea de aire tórrido, como si alguien hubiera abierto de par en par la puerta de un horno. El calor latió entre las casas, los arbustos, los niños. (El verano del cohete, Crónicas Marcianas, Ray Bradbury)
Un calor que le alcanzó dejándole herido de muerte, atrapado entre los hilos de cristal, de esta tela de araña donde se precipita, obviando el eco de las voces de su insensata madurez.
Hoy adicto a su olor, al suave roce de su piel, al sonido de cada letra que virgen danza en su boca impúber, solo sabe escribir palabras que deletreen su nombre, mientras se bebe a escondidas el secreto que le ahoga.
Permanece un buen rato masticando esas palabras, hasta que por fin responde:
–Parece que sí. Aráoz y la verdad, Eduardo Saccheri

¡Mañana, mañana terminará todo! El jugador, Fiódor Dostoyevski

Para seguir leyendo la idea propuesta por Neo visitad su casa.

domingo, 3 de agosto de 2014

¿Me dejas?

 
Fotografía de Oleg Oprisco


Déjame ver lo que hay escrito, en ese nido de telarañas que se entretejen, entre los pliegues de tus pensamientos más ocultos.

Déjame leer ese enjambre de palabras, que golpean por salir del encierro de tu boca.

Déjame extender mis brazos y tomar mi dote, lo que me pertenece, lo que es mío por herencia.

Porque el tiempo de la espera se desvanece y mis adentros se vuelven bosques secos, donde aúllan lobos hambrientos de amor que husmean el aire, en busca de las caricias de tus manos.

Déjame transgredir las normas resididas, trazadas con tinta intangible por aquellos que no entienden el significado del día ni de la noche.

¿Me dejas?

Porque, por ti, si me lo pides, trazaré una ilación entre tu mundo y mis sueños, para que podamos convertir este camino saturado de carencias, en polvo de estrellas  y así traspasar, cogidos de la mano, la puerta de la esperanza de lo que aún está por venir.  

El amor no, no es tarea fácil.

sábado, 2 de agosto de 2014

De poder elegir

Fotografía realizada por Alisa Andrei



No me gustan los besos
que solo rozan unos labios y una lengua.
Sí, los que tocan el corazón,
y si me apuras y existe, el alma.

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