Un día en la vida de Lola
:
6:00 de la mañana.
Suena el despertador, se despereza un poquito, frota sus ojos queriendo apartar ese sueño que aún la envuelve.
Con paso lento se acerca a la ventana
-! Señor! me acosté con noche cerrada y más cerrada me parece ahora, ¿cuándo podré despertar de día? Mientras
piensa esto, se dibuja una leve sonrisa en su dulce rostro.
Llega a la sala, abre el balcón, ordena queriendo borrar las horas de televisión.
Enciende la luz de la cocina, prepara la cafetera, vacía el lavavajillas, le prepara el bocadillo a María! la pequeña María!.
-Vamos mujer, le dijo Juan, no podemos tener solo a Irene, un hijo no es nada, tiene que tener un compañero, un hermano. Yo te ayudaré en todo.
Ella no quería, de sobra conocía ese "yo te ayudare", tras dieciséis años casados, de memoria podía relatar esos "yo te ayudaré".
Vuelve al dormitorio, hace la cama.
Recoge y dobla la ropa tendida la tarde anterior.
-Juan, vamos despierta, ya es la hora.
7:00 de la mañana.
Juan pasa al baño, canturreando se mira y en sus adentros sonríe,
- Estoy bien para haber cumplido cuarenta y cinco años, genial, puro músculo.
Afeita su rostro. Envuelto en suave perfume se encamina a tomar ese café cuyo aroma inunda toda la casa.
Sobre la mesa, la cafetera preside el desayuno, sus tiernas tostadas y sus varios bollos, no los tocará pero gusta de variedad.
8:00 de la mañana.
Feliz se despide de Lola
.
-Cuidate
, y sin darle un solo beso, un simple beso, corre escalera abajo.
Lola despierta a María,
-Vamos preciosa que el día no espera, que el día no espera... una cancioncita
que cada día le canta.
María lloriquea! por faaaaa mami
que tengo sueño....!
Mira el reloj., comienza a ponerse nerviosa
- No llego, no llego.
Pero intenta sujetar esos nervios, ayer le gritó, no puede repetirse, la pequeña no entiende de estrés
, ansiedad ni depresión.
8:30 de la mañana.
María está preciosa con esas coletas que mamá le peinó,
- Hoy mami
las atas con los lazos rojos, son rojos como las piruletas
.
En el espejo del ascensor Lola
se mira, otra vez sin una pizca de maquillaje, otra vez con este odioso recogido, bueno mañana me levantaré un poquito antes para conseguir borrar tantas huellas. Pellizcó sus mejillas para acercarles colores de alegrías
.
9:00 de la mañana.
Tras dejar a María en el colegio, no corre, vuela a su oficina, Mientras, va pensando en la suerte de disfrutar de la conciliación familiar, así puede llevar casa y trabajo a la par, Todo el mundo del circulo en el que se mueve pensaba en un principio que poder llegar más tarde significaba menos horas de trabajo. !que ilusos! Su llegada tendría que ser a la 7:30 y la salida a las 15:00, luego si ella comienza la jornada a las 9:00 tendrá que recuperar esas horas en la tarde. Hoy es un día de "esos" luego hasta las 20:00 no saldrá de su cubículo.
Hoy está algo más tranquila le pidió a Pepi
su vecina que recogiera del comedor a la pequeña, pedírselo a Juan es algo impensable , tiene! tantas ocupaciones!. Tras comer, tiene partido de tenis, y una horita
de piscina. Llega exhausto, justo para caer en el sofá, con un !menudo día, ni te imaginas!
Ella llega a casa tras acercarse a la tienda de ultramarinos de la esquina,
-Roberto unas manzanas, unos tomates y unas barras de pan.
Seguro que ha olvidado comprar el pan.
Al llegar Juan está sentado viendo un capitulo del fascinante mundo animal.
_Hija Lola
, cada día llegas más tarde, donde carajo te metes.
Dulce recibimiento
.
Lola se cambia y supervisa las tareas de la pequeña María. Menos mal que la hija mayor está estudiando fuera, la echa de menos pero el trabajo es algo menor.
Prepara la comida para el día siguiente, la cena, enciende la lavadora. Y por fin deja en funcionamiento el lavavajillas. y a Maria soñando con hadas y estrellas.
Son las 22:00 horas.
Extiende los libros sobre el escritorio,
-Tengo dos horitas, con un poco de suerte me concentro y aprovecho bien.
No pudo terminar sus estudios, es su asignatura pendiente, quiere terminar la carrera que abandono para casarse, con un poco de suerte este cuatrimestre termina.
Son las 24:00 horas.
Todas las palabras que tenía que cruzar con Juan las cruzó: ¿cuántas fueron? ¿Tres, cinco, diez? Muchas fueron.
Todos piensan que lo tiene todo, un maravilloso marido que le ayuda y la quiere con locura, un trabajo para que pueda sentirse libre e independiente...... en fin TODO.
Pero ELLA lo que siente le hace preguntarse una y mil veces ¿Seré rara?
Genial Forges.
Más historias de Ellas en casa de Gustavo.http://callejamoran.blogspot.com/