Entre tirado y
suspendido
No
florecen los lirios entre mis dedos,
ni
en mis pupilas anida el trino de los gorriones,
que
indolentes,
alzaron
el vuelo dejando sus nidos vacíos,
en
el amanecer de una nueva y falsa profecía.
La
tierra árida no pare para mí
el
pan de cada día,
porque
otras manos recogieron la cosecha
de
las espigas
por
el viento doblegadas y vencidas.
Sobre
mis hombros,
pesa
la maldición de los desheredados,
los
cálices no se hicieron
para
mis labios sedientos y agrietados,
sin
esperanza alguna sobrevivo.
Junto
a mi lecho de plástico y cartón
en
esta patria de efímero gozo contenido,
pasean
los caminantes de hierro,
sin
detener inconmovibles
sus
ojos en los míos.
Me
verán si quiera,
me
pregunto,
o
seré un espectro
ungido,
entre
las sombras suspendido.
Otras manos y otras visiones las encontrarás en el blog de Juliano

