jueves, 7 de mayo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: Un regalo anónimo



Hoy he recibido mi regalo, y como bien dice la convocatoria es anónimo. Desde aquí a mi "anónimo" amigo o amiga le doy las gracias, porque no ha podido estar más acertado o acertada en su elección.
El tema cantado por Sabina ha de inspirarme y así ha sido.
GRACIAS MIL.





A solas ella y yo



Viene y va,
me acaricia o me zarandea,
besa mi alma, se aferra a mi sombra.

Transforma los instantes en arena,
arena donde las pisadas de mis pies se hunden,
y como tierra movediza me traga.

Braceo,
con los dedos de mis manos,
hiero las entrañas de la tierra
y la descubro.

Grito su nombre,
Soledad.

Me mira de frente,
tan de frente,
que se hilvanan gotas en mis ojos.

Estalla la forma,
se quiebra el silencio,
y grito de nuevo su nombre,
Soledad.

El eco de mi voz retumba,
en la aspereza del vientre que la cobija,
y en la profundidad
de este pozo infinito,
la desesperanza se hace hueco,
creyéndose la dueña de todos mis espacios.

Una gota cae,
alimentando los bosques sedientos,
en esta fragilidad,
la larva se transforma en mariposa.

Nacen sus alas,
se despliegan, y vuela.

OTROS MUCHOS REGALOS EN EL  THE DAILY PLANET

jueves, 23 de abril de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO: La despedida





Evaristo era un hombre de mediana edad, con más labia que estudios, listo y ágil de mente, con esa verborrea aprendida en las calles, que conseguía ser invitado a todo sin esfuerzo alguno. Aparte de la cojera, solo tenía un defectillo: era feo con avaricia.

Un cartel en la farmacia del pueblo llamó su atención, solicitaban mancebo. Veinte años hacía de aquel venturoso día y dieciocho desde que se casara con Rosario, la farmacéutica. Una mujer a la que no le importó que Evaristo, al andar, balanceara todo su cuerpo. Esto lo suplía con atenciones desmedidas hacia ella, porque mira que es zalamero, comentaba pícara.

La enfermedad le ató a una silla de ruedas, lejos de amilanarse, sus ganas de vivir y de disfrutar eran mayores si cabe. Ya jubilado, todas sus horas transcurrían frente al ordenador que su esposa, le regalara el día de los enamorados. Solo se alejaba de aquella atractiva pantalla, para salir con Rosario, a tomar el fresco en las tardes de verano.

En el paseo central del parque se reunían con un nutrido grupo de amigos y vecinos y allí traían y llevaban todos los chismes de los habitantes del pueblo. Eran envidiados por su felicidad y por la entrega absoluta de Rosario. Tal era esta, que ni hijos quiso traer al mundo, solo él y ella.

Cuando la noticia de que Evaristo despidió a Rosario, dejándola en la calle con lo puesto, por una morenaza de curvar rotundas y acento cubano, fue todo un estallido. Las murmuraciones crecían de boca en boca, sobre todo cuando a la misma hora y en el parque, se dejó ver Evaristo con aquel pedazo de mujer. Ella empujando la silla, se contoneaba meciendo sus carnes al compas de su taconeo, y luego con un ¡Ay papito!, lo remataba.

¡Qué descaro!, dijeron los vecinos, ¡traerla al mismo lugar donde venía con Rosario…! Se levantaron y se fueron. Ya en sus casas, sobre todo los hombres, se preguntaban: ¿qué será lo que ven las mujeres en Evaristo el cojo, con lo feo que es, y que a nosotros se nos escapa?

Otras despedidas en el blog de Pepe.

miércoles, 25 de marzo de 2015

ESTE JUEVES UN RELATO...Palíndromos



Palíndromo: OIR TU RIO


Oír ese río es llenarme de ilusión,

Irme de entre los vivos a tu cauce,

Reír sin mañana, llorar sin hoy.

Estar inundada de tu agua limpia,

Saber que me dejas navegarte

Explorando lo profundo de tu alma.

Recibirte sentada sobre un lecho de amapolas,

Incendiarme abandonada en el tórrido fuego de tus ojos.

Oh, ¿Aun no sabes que tú eres mi río?

Otras propuestas de originales palíndromos en casa de Charo


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