lunes, 20 de febrero de 2012

El viaje.



 Sabía que había guardado la maleta en el último estante del pequeño armario que formaba parte de su inmaculada habitación. Por ello acercó hasta él una silla. Con cuidado apoyó un pie y luego otro, en un pesado equilibrio logró alcanzarla y la dejó sobre la cama. Comenzó a depositar en ella cuanto encontró en cajones  y estantes, abotonó y dobló las camisas por puro mecanismo como un autómata; lo había hecho durante tantos años que hoy sus manos obraban sin que su cabeza ordenara maniobra alguna. Cuando quiso cerrarla necesito de fuerza, tanta vida no cabía en ella. Fue entonces cuando reparó en que solo había puesto ropa; ni un libro, ni una fotografía, nada más que ropa. Buscó con la mirada, ¡qué extraño! pensó, la habitación había quedado desierta sin su sencillos ajuares, solo la poblaban los muebles. No entendía el porqué le embargaba  esa sensación punzante . Miró el reloj, se le hacía tarde, no quiso detenerse a desgranar esos sentimientos; ni los oscuros pensamientos que los acompañaban; no quería perder ni un segundo de su escaso tiempo.
Cruzo un pasillo largo, tan largo como su existencia en aquel lugar, ¿Cómo había llegado hasta allí? No era su hogar, él recordaba los olores de su casa, los colores que la vestían dibujando vidas llenas de alegría. Recordaba  rostros, las voces y risas; sí recordaba risas, pero ¿de quién? todo  lo sentía tan lejos ahora, tanto que el intento de recordar  le hacía daño.
 No, no voy a pensar, se dijo.
A cada lado de ese interminable pasillo unas puertas lo observaban; unas de otras se diferenciaban tan solo por una pequeña placa,  en la que había algo impreso, no sabía bien si era número o letra.
No se oía nada, ninguna voz salia a despedirle, a desearle un buen viaje, agradable y sin incidentes y eso que iba a ser largo, tan largo que  tal vez jamás regresara a ese extraño lugar.
Al cruzar la puerta principal una cálida brisa le acarició el rostro, respiró profundamente con la necesidad de llenarse de vida.
Todo su cuerpo se estremeció, ¡que agradable sensación! Esa cálida brisa, esos rayos de sol  bordeando cada poro de su piel marchita. Se sintió joven y vivo.  Dio un pequeño salto para alcanzar el verde césped y las dos escaleras que lo separaban de él. La maleta se le escapó de entre las manos y como confeti la ropa salió disparada de ella.
¡Valga me Dios! Que estropicio, con la hora que es y llegaré tarde; seguro que llegaré tarde y perderé el tren, el último tren. Se arrodillo y toda esa ropa perfectamente doblada quedó sin forma alguna, amontonada como sus recuerdos, una bola amorfa  llenando los espacios vacíos.
Se apresuro; no podía retrasarse más. Del jardín a la calle solo lo separaba una  gran reja que  le cortaba el paso. Solo traspasarla y sería libre. Comenzó a empujarla cada vez más fuerte, tanto que sintió un dolor tan agudo en sus manos que le hizo gritar con desesperación.
- Manuel, tranquilo, ven, le dijo una dulce voz. Ven, le repitió tomándole de las muñecas. Se dejo hacer. La mujer que le hablaba tiernamente acerco sus labios a las manos de Manuel y las besó.
- Ya está. Todo ha pasado. Ven y volvamos a casa.  ¿La recuerdas?
- Tengo que salir, he de viajar, el tren se irá sin mí.
- No, te esperará. Mañana seguirá en el mismo lugar y te esperará.
Pero Manuel sabía que perder esa oportunidad, significaba que jamás volvería a viajar, el último era este, el de hoy.
Al traspasar aquella puerta abierta para él todos sus recuerdos dejarían de existir, volvería a olvidar. Sus recuerdos se le escapaban  como el agua entre los dedos sin  poderlos retener
- Enfermera adminístrele un relajante, está muy inquieto. No sé cómo ha estado. Un descuido más y la despediré.
Sobre la valla de hierro, la que le separaba  del resto del mundo, podía leerse Centro Psiquiátrico Nuestra Señora de la Merced.  
De las puertas numeradas del uno al diez, unas voces cantarinas le gritaron.
- !Buen viaje, Manuel.!

Grupo de Narrativa "Café de Palabras"

domingo, 19 de febrero de 2012

El cumpleaños.

  
Cincuenta años, hoy, cumplía cincuenta años. Miraba con desespero el reloj, las horas se le hacían eternas, se sentía esclavo de la rutina monótona de un gris trabajo. El, que podía ser el dueño del mundo, estaba aquí, precisamente aquí. Los recuerdos se le agolpaban queriendo salir. Los sujetaba a base de apretar los dientes, era un maestro en este arte,  pero esta vez estaba claro que se le iban a instalar en el mismo centro de su alma, taladrándola sin que pudiera hacer nada.
Ella había dedicado toda su vida a él. Enviudo siendo muy joven, hubo de trabajar sin descanso para sacarlo adelante, sin familia, sin amigos, ella y su hijo, su hijo y ella. Lo mejor para mi niño, decía una y otra vez. El mejor colegio, la mejor universidad, la mejor mujer. Tan buena mujer buscaba que nunca acepto a ninguna. Nadie igualaba a mamá.
Después de toda una vida junto a ella, era el centro de su universo. Al concluir sus estudios cum laude, le invitaron a viajar al otro extremo del planeta, un puesto de gran relevancia, digno de su capacidad y preparación. El preguntó ¿podrá viajar conmigo mi madre? No, dijeron, solo usted.
No dudó, pero ahora después de tanto tiempo, demasiado, se siente ahogado, prisionero sin posibilidad de escapar. Tal vez pensó, la única salida sea esa muerte dulce de la que todos hablan, pero no, ¡que absurda ocurrencia!, tengo que ocuparme de ella, ¿Quién la cuidaría?
Volvió a mirar el reloj.
Ya falta menos, ahora estará en casa preparando la fiesta sorpresa. ¿Fiesta?, ¿que clase de fiesta es esa?, ella y yo, yo y ella. ¡Sorpresa!, durante cuarenta y nueve años he representado el papel de sorprendido, hoy  no será la excepción, hoy será la representación número cincuenta.
Pero no, no me quejare, lo ha dado todo por mí, y ahora me necesita, no sabría hacer nada sin mí.  Ella y yo, yo y ella.
¡Ya es la hora! , por fin.
Ordenó la mesa, las carpetas verdes a la derecha, sobre ellas las blancas, sobre ellas las azules. En la batea, el correo que llegó a última hora preparado para su reparto. Lapiceros al cajón. Todo alineado, perfecto.
Empujo el sillón dejándolo encajado en la mesa. Del armario tomo su abrigo, hoy hacía un frío polar  el que cala hasta los huesos, lo abotonó hasta el cuello. De los bolsillos saco la bufanda y los guantes. Los miró y le parecieron feos, rematadamente feos, aun así se enfundo en ellos, era el último regalo de mamá.
Anduvo cabizbajo, el viento gélido penetraba incluso en sus pensamientos, volviéndolos aun más triste y negros. Al pasar frente al café que bordeaba la esquina de su edificio se detuvo un instante y la vio tras la caja registradora, María, la bella María. Que dulce mujer, siempre le sonreía, como ahora.
 María agita su mano invitándole a entrar, le sonríe y sus ojos se iluminan, el mueve su cabeza de lado a lado diciendo, no, y continua a paso ligero. Siente que su corazón palpita enfadado, ¡como le gustaría sentirla cerca! María, deletrea en silencio.
Al llegar a casa le sorprende que todo este en tenue penumbra, no se escucha más que la nada.
!Madre!, la llama, nadie responde
!Madre! repite, dirigiendo sus pasos de habitación en habitación.
El cuarto de Eloísa está abierto, entra, no comprende el sentido de ese desorden, vestidos,  camisas, suéter, todo está tirado en el suelo.  Lo recoge ¿que ha podido pasar?, se inquieta. De una ojeada recorre la habitación, en un rincón cerca de la cabecera de la cama asoma un sobre abierto ¿y esto? Curioso extrae el papel que hay dentro, es una carta. Una carta dirigida a su madre de un tal Ezequiel.
A medida que sus ojos leen lo que hay escrito, la rabia le nace desde lo más profundo de su ser.
Frase a frase le revela una ardiente pasión, detalla un paseo cálido y húmedo por el cuerpo aprendido por los años. Un amor oculto, gemidos contenidos y maquillados sobre una máscara de falso pudor.
La ira inunda sus ojos, tanto perdido en el camino, para esto, cuanta mentira en su boca al cantarte tú y yo, yo y tú.
Se dejo caer en el sillón de ella, el sillón que la abraza cada día, amoldado al contorno de su cuerpo, al hacerlo su olor le hiere.
Cuando la noche daba paso a un nuevo día, Eloísa regreso envuelta en felicidad, lo había decidido, si le diría que ya era hora de que volara solo, de que se marchara de casa. Buscara amigos, amigas, una mujer, le pediría que se independizara, ella necesitaba vivir, necesitaba mostrar al mundo su amor, no había nada ni nadie que se lo impidiera ya muerta Jacinta, la mujer de Ezequiel, eran libres, por fin eran libres.
Al entrar en casa fue directa a la habitación de Tomás, lo encontró dormido. Tranquila se fue también ella a descansar, había sido un día muy largo. Mañana hablaría con su hijo.
Bien entrada la mañana, la encontró Marisa, la asistenta, fue a llamarla,  al ver que no respondía la movió, un grito sobre salto a los vecinos. Eloísa estaba muerta.
LA MUERTE DULCE había entrado en la casa, decían unos y otros.
Llegaron los exterminadores.
Cuando llega a un lugar deja rastro, se decían asustados los vecinos.
¡Pobre Eloísa!, fue enterrada sola, de su hijo nadie sabía nada.


Si quereis leer más sobre esta iniciativa de José Vicente en relación con la Muerte Dulce, daos una vueltecita por su blog

miércoles, 15 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Yo tengo un sueño.

Sueños, siempre los mismos sueños, sueños recurrentes, sueños sin ojos dormidos. Mis sueños son de albores, no de noches sin estrellas.
No quiero dormir porque se esconden, se me escurren calle abajo, perdiéndose entre la tela de araña que sin control tejen los mundos del otro lado.
Me preguntas cual es mi sueño, desde que el recuerdo se instalo en mí, siempre desee vivir otras vidas dibujadas e inventadas.
Creo que  aún no había cumplido cuatro años cuando mis juegos no eran los juegos de todas las niñas, yo no quería muñecas para peinar ni vestir, no quise esas torres de colores que simulaban modernas cocinas con menaje incluido. Yo pedía unos patines e imitaba  las piruetas de los patinadores que veía en la pantalla de televisión, pájaros voladores deslizándose sobre una capa pulida de hielo.
 Recuerdo un regalo especialmente mágico, fue un comediscos,  si un comediscos, era una especie de sandwichera de color rojo, le acercabas un disco de vinilo y lo tragaba, luego la música envolvía cada rincón de mi  infantil imaginación. Yo micrófono improvisado en mano,  bien utilizaba un lápiz, un bolígrafo o la cuchara de palo con la que removía mi madre el puchero, imitaba la voz del cantante de moda.
No había actividad artística en la que no estuviese presente. Primero fue la rondalla, aprendí a tocar la bandurria, pero no terminaba de ser mi lugar, no me hallaba entre cuerdas y notas pentagramadas.
 Hice mis pinitos en un teatro de guiñol, eso ya era otra cosa, con mi voz daba vida a unos muñecos de cartón preciosamente maquillados. Este fue el trampolín que me catapulto hasta el teatro real, aunque antes pasé de puntillas por múltiples clases de baile que me enseñaron a desplegar mis alas e intentar volar.
Por entonces  ya contaba con los años suficientes como para saber que realmente representar mil historias, vivir mil vidas era apasionante, tanto como soñarlo día y noche.
En el tablón de anuncios del instituto, cursaba el último año de bachillerato, se invitaba a todo el que estuviera interesado a participar en una audición, se iba a representar la Celestina, de Fernando de Rojas. No lo pensé dos veces y allí me presente,  al final de la tarde solo quedaba una chica y yo, ella daba el perfil,  físicamente era la Celestina, yo pequeñita con suave gesto y dulce voz, era imposible que se fijase en una chica tan menuda el director del casting, al llegar mi  turno me entrego el libreto, comienza el dialogo me dijo.
De dónde salió esa nueva mujer, ni yo misma  aún hoy lo sé, pero fui la Celestina
El día del estreno entre bambalinas se respiraba el miedo  y mucha, mucha ilusión entretejida en felicidad, nos vestía la piel. Yo estaba en mi mundo, el que siempre había soñado y el que siempre soñaré.
Jamás dije nada en casa ¿Cómo decirles a unos padres que no permitían que mis pasos caminasen más que la distancia que sus ojos alcanzaban ver, que quería estudiar arte dramático y ser actriz? Era hablar con  paredes de frío mármol. Un camino imposible de caminar.
Esa Celestina fue mi primera y última representación pero siempre, siempre soñé y soñare con ser artista.

Cantidad de sueños maravillosos en casa de Pepe

lunes, 13 de febrero de 2012

Campo de amapolas.




Hoy cerraré mis ojos a las sombras del camino
El sonido de las voces  enmudecerá
Solo el silencio vestirá mi cuerpo
Cubriéndolo de escarcha plateada

Y así caminare
Entre los campos de amapolas de tus labios
Con mis manos abiertas y extendidas
Esperando  la llegada 
De las palabras ocultas en tus bolsillos.

Recorreré el sendero  afable de tu cuerpo
Desenterrando las huellas de los te quieros
Que acallen los gritos de mi alma
Asediada  en  este limbo de rutinas
 
Entre  tus brazos
Calmaré el frío de los días sin sentido
De las noches perdida
Entre los  ángulos  afilados de la luna
Gélida sombra que me asedia en esta lucha desmedida.

Adormecida me arrastrará el torrente
De amor que me regalas cada día
Manantial cristalino que  mi sed calma
Aire que mi boca exhala.

Festoneas de amor cada pliegue de esta piel aprendida
Cada recodo lo dibujas de caricias renovadas
 Y yo me abandono
Como arcilla que moldeas entre tus manos.

jueves, 9 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RETRATO: El arte de observar.

Imagen cedida por ElSilencio en Deviantart



Como cada tarde Ezequiel fue el último en abandonar el edificio, sus compañeros hacia ya unas horas que se habían despedido de él, pero a Ezequiel siempre le quedaba una última tarea por  terminar, de ahí que burlonamente le llamaran Termineitor.
A las ocho de la tarde dio por concluida su jornada y con dos vueltas de llave cerró la puerta.  Al salir  un griterío llamó su atención, se giro para ver bien lo que en  la  acera de enfrente ocurría, una  aglomeración de personas  se agrupaban en torno a la entrada de un edificio recién inaugurado,  alteradas discutían, desde donde se encontraba no alcanzaba a escuchar los motivos de esa acalorada discusión.
Dos policías se acercaron parsimoniosamente hasta ellos.
-A ver señores no se puede invadir una zona de paso, vamos circulen, vayan circulando. Dijo uno de ellos en tono de mando.
Pero nadie se movió ni un solo milímetro del espacio que ocupaba.
Los dos policías reiteraron la petición sin conseguir nada, el más joven sacó un silbato y lo colocó entre sus labios haciéndolo sonar con furia.
Piiiiiii, Piiiiiiii.
Haciendo oídos sordos todos continuaron donde estaban.
-Hay que guardar un orden, dijo el sargento. Colóquense uno tras otro, formen una fila.
Se miraron entre sí y una interrogación se leyó en sus ojos, resignados se alinearon. Un , dos, tres...., cara, espalda, espalda,  cara,  la fila estaba formada, dando la vuelta a  la manzana.
Ezequiel sintió  curiosidad, quiso saber que era lo que todas esas personas esperaban ver en ese edificio. Cruzó la calle con la clara intención de averiguarlo.
Preguntó a unos y otros, nadie supo darle una respuesta concreta, hablaban de una ventana, de paisajes nunca vistos, de un experimento, de una campaña publicitaria, un anuncio tal vez. Tantas respuestas como personas había. Así que intrigado preguntó
-¿Quién da la vez? Y se colocó detrás.
 Junto a él pasó la chica que recién descendió por esa montaña de escaleras.
-Perdone ¿que vio?
-La luz, vi la luz.
-¿ Luz? Ezequiel se desmoronó. Dio media vuelta y se marchó.




Otra visiones más certeras en casa de Matices

sábado, 4 de febrero de 2012

00:00



En este preciso momento, ahora, en este instante en el que la noche despierta hasta llegar la aurora, es cuando nacen las horas brujas.
Horas de confidencias, horas en las que se abre el cofre de los secretos, de las sorpresas.
Horas de embriagadores susurros, cálido aliento, dulce cobijo.
Horas en las que se encuentran los amantes recorriéndose, regalándose.
La vida al descubierto.
Sobre la mesa todas las cartas, sin máscaras,sin maquillajes.
Horas para acariciar la luna con las yemas de los dedos,
horas para adornar el pelo con la luz de las estrellas.
Dejarse llevar, cerrar los ojos y amar.

jueves, 2 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Refranes


No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Así era, pensó  Paco, no hay mal que cien años dure, porque lo suyo ya había durado demasiado. Aguantar a la Rosario había llegado a ser un calvario.
El,  hombre callado, tranquilo, respetuoso, educado. Ella puro nervio, chillona, vulgar, ordinaria, guapa sí , a rabiar, pero solo eso tenia de bueno. No dejaba títere en pie, pero bien que se guardaba los golpes la muy resabiá.
Al principio la cruz era llevadera, pero cuando los chavales llegaron….. Paco levanta que el niño llora, le daba un codazo en el mismo costado, el levantaba parsimonioso, ella media vuelta y  a seguir roncando, que eso era otra !como roncaba la jodía! Paco que el niño se ha caído, Paco que hay que llevarlo al médico, Paco que le acompañes al colegio, que la reunión de padres, que, que, que, que….
Luego fue la madre ¡pobre mujer, que Dios la tenga en su santa gloria!, pero ¿cómo pudo engendrar  algo así? Que no era ella  la que me sacaba de mis casillas, no,  que  era la Rosario, bien lo sabe Dios.
-Paco hay que llevar a mi madre a la peluquería, acércala tú en el coche, Paco baja al super y le haces la compra, Paco ve a su casa y dale una vueltecilla al piso, que la mujer no puede pagar a una asistenta.
Y así un año y otro, así veintitrés años, dos meses y catorce días.
Pero el que la hace la paga a cada chancho le llega su San Martín. A la Rosario le llegó.
-Oye Rosario, le dijo un día, ¿Tu que harías si te tocara la lotería?
-¿Yo? Lo primero divorciarme  de un ser tan sin sustancia como tú, luego me iría de pachanga con el entrenador cachas de mi gimnasio. Y lo dijo así, de tirón, soltando una sonora y ordinaria carcajada.
-Pues muy bien querida, aquí tienes el billete premiado, aquí tus maletas y hasta más ver, le dijo abriendo las puertas de la casa invitándola a salir con un suave empujoncito.
Dio un portazo y si te vi no me acuerdo.
Ya conocen ustedes aquel dicho: Más vale feo remiendo que bonito agujero.

 Muchos y variados refranes en casa de HEL-LENIKÓ

lunes, 30 de enero de 2012



Un ejército de Troyanos
ha traspasado las murallas
que piedra a piedra levante con mis manos
Fortaleza derrotada, abatida, destronada.
en este universo mío se ha instalado la nada
abonando de olvidos la tierra triste y árida.
A cada paso que doy,
se me doblan las rodillas,
se me escurren los silencios.
Se  escapan rodando piel abajo
hasta  alcanzar las costuras
del dobladillo de mi regazo.
Venció el abandono y la desidia
el dolor, el desencanto.
hoy no encuentro tu huella
para seguirte los pasos.
Ahora me toca resetear
BEEP BEEP BEEP

miércoles, 25 de enero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: BRUJAS

Diana volvió a leer la tarjeta que con letras doradas rezaba:
 IV Certamen de brujas y hechiceros, en ella indicaba hora y lugar de la cita.
En el claro del Monte, cuando la luna mengua y la oscuridad se cierne.
Se ruega asistir con traje de etiqueta.
Nada, no le apetecía nada acudir a tal evento .Cada certamen era igual, todas las brujas exhibían los logros de sus últimas pócimas y conjuros. Presuntuosos pavos reales luciendo su multicolor plumaje.
Ella era una atípica bruja, siempre lo fue.
De niña supo que era distinta, cuando presintió la marcha de su padre, lo vio maleta en mano abandonando la hermosa casa en la que habitaban. Lo ratificó cuando mirando a través de la ventana del colegio al que acudía, vislumbró a lo lejos la llegada de una nueva  alumna, Luz quien se convirtió más tarde, en su mejor amiga.
Cada vez que sentía que una nueva visión llegaba a ella cerraba sus ojos fuerte muy fuerte queriendo alejar tal premonición. Y así creció viendo sin querer  ver, sintiendo sin querer sentir.
Nadie podía imaginar esa cualidad que la poseía, ni tan si quiera Luz. Vivian en la misma calle y lo compartían todo, todo menos este secreto  don.
Un día caminaban hacia su clase de piano, charlaban animadamente de ese joven que tanto gustaba a Luz, justo frente a ellas, un grupo de chicos y chicas cruzaban la calle entre risas y alocados gritos, un autobús se precipitó hacia ellos, Diana sin pensar movió su dedo formando un circulo en el aire y el gran autobús de un solo frenazo quedo pegado al asfalto. ¿Qué fue lo que le hizo mover ese dedo? Ella miraba sus manos asombrada. El conductor de un salto salió del auto para comprobar que había sucedido, los chicos y chicas quedaron paralizados y Luz
no acertaba a entender que pasó en tan solo un segundo. Diana la empujo cariñosamente: Vamos Luz llegaremos tarde.
Pe… pero ¿Qué ha sido eso?
¿Qué ha sido qué?
Ese día descubrió su fuerza, su poder. Podía cambiar ¡tantas cosas!, pero a ella tanto poder la asustaba.
Se prometió no volver a mover ese dedo mágico, aunque no lo pudo  cumplir.
Y  ahora cuando solo faltaban unos días para su mayoría de edad y su nombramiento como bruja  oficial era inminente,  tenía que preparar algún conjuro, una pócima, algo que sorprendiera a todos los asistentes al congreso, algo que parara todo esto.
Toda la noche anduvo entre tarros y verdes hierbas, colas secas de serpientes, dientes de dragón. No ceso su ir y venir hasta que por fin un verde liquido espeso fue cayendo gota a gota dentro de un frasquito de cristal. Fue entonces cuando rendida se dejo caer entre sus mullidos almohadones.
Al llegar la noche de los mil ritos, se vistió con sus mejores galas y subida en su escoba  aterrizó en el llano del Monte, cuando la luz de la luna comenzaba a desaparecer dando paso a las tinieblas heladas.
Brujos y brujas, hechiceros y hechiceras se pavoneaban presuntuosos esperando su turno, iban a demostrar que sus pócimas y hechizos eran los mejores.
El chamán pronuncio el nombre de Diana.
Ella se situó en el centro del círculo de las cuatro estrellas y mirando a todos los presentes  con voz calma habló:
Desde niña rehusé este don, no quería ser bruja
Y al unísono se escucho un ¡OHHHHH! Ella continuó haciendo caso omiso a los murmullos.
Esta noche podréis comprobar hasta dónde llega mi poder.
Del bolsillo de su abrigo saco el frasco de cristal y acercándolo a sus labios lo bebió hasta no dejar en él ni  una sola gota.
Serenamente sentencio: No deseo ser bruja, quiero convertirme en una mujer mortal, normal, humana.
Un trueno rompió el silencio expectante generado por esta extraña petición. Diana giro una y otra vez, cuando sus giros se detuvieron  nada quedaba de su anterior imagen. Una bella y esbelta joven se había convertido en una anciana de cabello blanco y piel arrugada.
Los cuatro niños abrieron los ojos pasmados, Lucas no pudo resistir más tanto silencio y con inocente voz preguntó.
¿Pero abuela  porque no quería ser joven? ¿Por qué no quería ser bruja? ¿Por qué no quería hacer magia?
La abuela los miró y sonriendo contestó. Porque Diana quería ser abuela y tener cuatro nietos:
Lucas, Sara, Leonor y Javier.
¡Abuela! Corearon los cuatro a la vez. Siempre haces lo mismo y rompieron alegremente a reír.
Vamos llegó la hora de dormir, es tarde.
Los arropó y beso sus frentes.
Hasta mañana abuela,
Hasta mañana mis niños.
Cuando el silencio llenaba cada espacio de la casa, Diana buscó entre las sábanas del arcón, de un pequeño cofre extrajo una brillante bola de cristal. La dejo sobre la mesa. Se sentó frente a ella y comenzó el ritual.
Ojos de sapo, cola de serpiente, dientes de dragón…… y una suave risita se escapo de entre sus labios.


Conjuros, hechizos y brebajes en casa de INMA BRUJIS

domingo, 22 de enero de 2012

El regalo.

Me gusta regalar, detenerme frente  a los escaparates de las tiendas en los que se ofrecen atrayentes objetos, pareciera que hablan incitándote a entrar, dicen: Ven pasa, no tengas miedo, escógeme y llévame contigo. Y yo soy de las que  los escucha y obediente los compra con la seguridad de que mi elección dará en el centro de la diana y será el mejor regalo del mundo.
 Me gusta disponer de tiempo para estudiar a la persona a la que voy a obsequiar. Sentir míos sus deseos, sus gustos. Así preparo cada regalo que voy a hacer, solo un pequeño fallo desdibuja tanto empeño y es que jamás acierto. Nunca doy en el clavo y mira que le pongo ganas, pues nada, no hay forma.
Que sí, que agradarles les agrada, pero nunca he sorprendido. Todos mis amigos se ríen de mí, algunos incluso sienten pena. Yo les digo que tampoco es para tanto, que seguro que con un poco más de esfuerzo y suerte, sobre todo suerte, conseguiré el regalo perfecto.
Y la ocasión llegó, con un jueguecito endiablado, el del amigo invisible. ¿En qué consiste? Pues en sacar de un caja un papel mil veces doblado , en el que va escrito el nombre de la persona a la que tendrás  que regalar y claro en esos papelitos también va tu nombre y si en regalar fallo ni os cuento los presentes que yo he recibido, esos sí que dan para hablar pero largo y tendido, aunque mejor lo dejaré para otra ocasión.
Hoy os contaré como decidí regalar lo que regale y a quién.
Cuando abrí el papel que con mano inocente extraje, en negras letras rezaba un GABRIEL, así en mayúscula. Y es que Gabriel es mucho Gabriel, pensé.
Se unió al grupo de amigos hace un año. Yo hablar con él he hablado poco, esa es la verdad. Es un hombre que me intimida por su arrogancia. Cuando estoy sola, así conmigo misma, intento buscar una explicación a esta especie de bloqueo que se me precipita si él está cerca, no hay forma de sobreponerme, soy incapaz de articular dos palabra seguidas, solo un buenos días y en ocasiones haciendo un tremendo esfuerzo digo ADIOS!!!. De ahí no salgo y ahora tengo que pensar en él, tengo que conocerlo mejor para saber que regalarle. ¡Diosssss  que marrón!
Quince días tenía para decidir. Ni un día más ni un día menos.
Durante esas dos semanas, Lola observó cada uno de sus  movimientos,  observo su caminar, sus sonrisas, sus miradas, escucho sus palabras y cuando el día quince se acercaba ya sabía que tenía que ofrecer a Gabriel para sorprenderlo.
Tras la cena, en los postres entre risas y aplausos fueron entregandose  los regalos. Al llegar mi turno el corazón latía con tal fuerza que creí que todos los presentes escuchaban esos tan, tan, tan… Lentamente me levanté y despacio me fui acercando a Gabriel, en un susurro pronuncie:
-Tu  regalo y bese sus labios.
El tomo mi  rostro entre sus manos, mirándome dulcemente a los ojos, dijo: gracias.
En la sala se hizo un silencio expectante, todos estaban sorprendidos. Yo no.
Por fin, acerté.

(Trabajo grupo taller narrativa)

miércoles, 18 de enero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Un relato desde el corazón.


Desde el mismo instante en que traspaso la puerta de la sala de reuniones, Manuel mostró su disconformidad a tan descabellada idea, ¿Cómo podían pedir su colaboración en esa intervención? Todos conocían su postura ante este tema. El era parte comprometida, la última víctima fue la hija de su amigo Raúl.
Julián, el jefe de cirugía le dijo que él era el mejor y que no podía dejar que otras manos realizasen ese trasplante. El hospital iba a ser el centro de todas las miradas, si él era el cirujano responsable, el éxito quedaba garantizado.
No podía negarse, era su deber, tenía que demostrar su lealtad hacia el hospital, a lo largo de toda su carrera siempre le había respaldado. Necesitaban las posibles aportaciones económicas que ayudaran a mantenerlo. Le recordó el director.
Durante la semana que precedió a la intervención Manuel estuvo inquieto, a su mente acudía siempre la misma pregunta ¿Cómo sería el corazón de ese asesino? ¿Sería distinto al del resto de seres humanos ¿Qué emociones, qué sentimientos albergaría? Tenerlo  frente a sus ojos, así a corazón abierto despejaría seguro, sus dudas, sus temores.
El corazón de un asesino en serie no podía ser como el del resto de mortales, no podía sentir como sentimos los hombres sencillos, se decía una y otra vez. No cabía en este tema explicaciones  ni tratados de anatomía. Lo racional deba paso a lo puramente emocional. 
Cuando el busca sonó, supo que todo estaba preparado. Al entrar en quirófano se sorprendió, sobre la mesa de operaciones un cuerpo pequeño, indefenso, frío le esperaba.
Un corte certero le dejo a la luz ese corazón, el mismo que despiadado había asesinado a cuarenta y tres personas. Un corazón sin el más mínimo signo de albergar piedad y compasión.
No había señales que indicaran que allí se cobijaba sentimiento alguno, ninguna emoción podía vislumbrarse. Solo era un órgano más en ese cuerpo inerte.
Lo observo pausadamente, minuciosamente y sus terrores se disiparon. Lo único que lo diferenciaba del resto de mortales, era esa válvula defectuosa.

Más corazones abiertos en casa de Mª José

viernes, 13 de enero de 2012

Ya tengo mis libros.


¿No os parece una pasada?
Estoy muy feliz, este regalo me hace sentir así.
Aquí sobre la mesa extendidos estos libros,
los miro, los toco, los huelo.
Huelen a cariño y a ternura,
huelen a ilusión a trabajo a empeño a generosidad.
Los abro los leo, Reyes, Ana, José Vte. Mercedes,
Encarni, Alma, Anusky, Aro, Diego, Fayna, Kety,
Mame, Mª Luz, Mª Paz, Monserrat, Nocheinfinita,
Yrya y yo San entre ellos.
Jamás hubiese imaginado todo esto hace un año.

                                                       GRACIAS Mª JESÚS.

jueves, 12 de enero de 2012

Este jueves se acabó.

Terminada esta convocatoria, vuelvo a dejar el testigo a otro conductor, no será al maestro de ceremonia GUSTAVO, no, el testigo lo cogerá Mª JOSÉ, desde su blog LUGAR DE ENCUENTRO nos convocará a otro jueves compartido.
Si he de ser sincera LO HE PASADO EN GRANDE. Gracias a tod@s por acudir a la primera llamada del año,  y estad preparados para todos los jueves que aún nos quedan.
Un abrazo para tod@s.


Descarga de Clip de Video

Juan Manuel llegó a este jueves cuando el vídeo se estaba procesando para su publicación, no está incluido en el, pero se encuentra con nosotros. Bienvenido.

miércoles, 11 de enero de 2012

COMIENZAN LOS RELATOS.

 
LAS PROFECÍAS HAN LLEGADO, PASAD, TOMAD ASIENTO Y COMENZAD A LEER ANTES DEL FIN DEL MUNDO.

VERÓNICA http://hel-leniko.blogspot.com/

CECY  http://gotasdelluviasobremipiel.blogspot.com/
GUSTAVO http://callejamoran.blogspot.com/
CASS http://elbalcondecas.blogspot.com/
JUAN CARLOS http://jwancarlos.blogspot.com/
GASTÓN D. AVALA http://gastondavale.blogspot.com/
Mª JOSÉ http://blogdemjmoreno.blogspot.com/
MANUEL http://manutais.blogspot.com/

CARMEN ANDUJAR http://carmenandujarzorrilla.blogspot.com/
PRIMAVERA http://nuestrossecretosdelcorazon.blogspot.com/


JOSE VICENTE http://yaquedigo.blogspot.com/
MATICES http://maticesdecolores.blogspot.com/
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ESTE JUEVES UN RELATO: Profecías Del Fín Del Mundo



Tras la última explosión, el planeta tierra dejó de ser lo que fue.
Nace una nueva era de cambio y reconstrucción.

Año 3500 d.E, Ciclo de la luna llena.
-Marcos cariño, no te hagas el remolón, vamos, se hace tarde, se que estás despierto. ¡Levanta ya!
Marcos parsimonioso, inspira retorciendo su entumecido cuerpo esperando que la vida entre en él con toda su furia y recoloque cada músculo en su lugar exacto.  Frota sus ojos con la intención de borrar  las inquietantes imágenes de sus turbulentos sueños. Pesadillas recurrentes laceran su espíritu.
Cada noche lo mismo, nada cambia ¿Desde cuándo no duermo una noche entera? se pregunta.
-Vamos cariño, no te entretengas más.
Luz se acerca con intención de zarandearle, Marcos la rodea con sus brazos, entre risas acerca sus labios a los de Luz.
De repente un sonido BEEP,BEEP,BEEP… y un beso queda vagando en el aire.
Contrariado Marcos de un salto se incorpora, como sonámbulo,  se dirige a la estancia contigua.
Nada entorpece su camino, el vacio deja paso al frío más absoluto.
Frente al ordenador central teclea: Reset.
Un parpadeo intermitente le anuncia que el programa esta operativo, de nuevo introduce los códigos:
Mujer: Luz.
Hijos: Jacob.
En pantalla aparece la siguiente directriz: “Comando no reconocido, no se contempla la figura Hijos, volver a intentar”
-¡Maldita sea! Protesta en un grito contenido. Nadie le escucha.
Éste programa cada día me da más fallos…furiosamente golpea el cuadro de mandos.



Los Controladores no se hacen esperar:

“Nave nodriza a base estelar, Nave nodriza a base estelar ¿El sujeto PI1416 se encuentra bien? RESPONDA...

“Cuando perdemos lo que tenemos, es cuando descubrimos lo mucho que lo anhelamos.”

martes, 10 de enero de 2012

No Olvidar.

¡Que viene, que viene!, ya llega y está vez no tendrá piedad.
Y me mira a mí, sí a mí, con esos ojos glotones, lasciva mirada de puro deseo, la boca se le hace agua. 
Y mira que cuchillo lleva en las manos, hoja afilada, bisturí de cirujano. No tendrá piedad, repelará mi piel despojándola de mi sutil vestido y ansioso hundirá sus dientes en mi carne blanca, dulce manjar de dioses y hombres.
Llorosa se quejaba a quien con ella compartía los tres platos de aluminio atravesados por un puntero de madera tallado.
El la tomó entre sus manos y con un corte fino  y certero, dibujó el rizo de un tirabuzón en la fruta prohibida, provocadora del primer pecado original.
Saciado su voraz apetito, en la pizarra que presidia un rincón de su cocina, escribió con tiza blanca.

"Faltan manzanas, comprar dos kilos mañana".

domingo, 8 de enero de 2012


Caminaré por tus sueños

Como camino por la vida

Sin  algarabías.

Despacio, en calma

Sin levantar el polvo

Que  en mis pies se deposita

martes, 3 de enero de 2012

Una convocatoria literaria: PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO (Próximo jueves día 12)

 
Las fiestas de Navidad van tocando a su fin, algunos y algunas agotan vacaciones si las tomaron y las voces se van escuchando “por favor volvamos a nuestra rutina juevera…..” Y es que amigos, no es bueno eso de dejar la pluma dentro del tintero, hay que darle aire y para ello nada mejor que comenzar el año con un relato. 
Esta mañana escuche y después leí que este año recien estrenado será el último que vivamos, sí habeis leido bien, EL ULTIMO y es que según la profecia de los Mayas en diciembre, el día 21 para más señas, llegará el fin del mundo.
Escribamos, si os apetece un relato sobre PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO.
Por supuesto, tengamos las normas del amigo Tésalo siempre presentes:
Escribe uno o  más relatos.
El jueves se recogen.
Deja tu u.r.l. cuando lo publiques en mis comentarios y la enlazare.
Se admiten hasta el viernes a los rezagados.

BIENVENIDOS A ESTA VUESTRA CASA. OS ESPERO

Si algún otro amig@ no juevero se anima, será muy bien recibido.
Como soy más generosa que Gus os envió un beso entero a todos.

lunes, 2 de enero de 2012

Tú me preguntas y yo te respondo

Me preguntas el motivo de que mi tiempo se trasforme en su soplo, de que cada instante en mi vida sea una aventura dibujada en las nubes blancas o en las que grises se tornan como presagio de una gran tormenta, lluvia de palabras deslizándose en el desierto papel.
Me preguntas por qué escribo y yo te respondo.

¿Por qué escribo? Porque juego

¿Por qué juego? Porque invento

¿Por qué invento? Porque vivo.

Desde que mis recuerdos caminan al ritmo que mi corazón late, siempre las palabras han vagado en mi cabeza. Imaginaba mil historias, cuentos de princesas con dragones y príncipes encantados como protagonistas, novelas de terror con brujas y hechiceros, poemas llorones por amores rotos y cartas, muchas cartas que jamás fueron enviadas.

Siempre imaginando, siempre  inventando.

No paraba el  abecedario de danzar en mi cabeza, no paraba de unir letras formando palabras, palabras revoltosas, danzarinas, libres, con vida propia.

Siempre en mi mano libretas y lápices para emborronar. Letra presurosa atrapando el instante, que no se me escapen y se pierdan en este efímero segundo.

Me preguntas por qué escribo y yo te respondo

Escribo porque juego, porque invento, porque vivo.


(Trabajos para el grupo de narrativa)

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