sábado, 14 de mayo de 2011
Los pajaros no cantaron en la mañana.
Amaneciendo desperté, no podía conciliar de nuevo el sueño, un sueño poco reparador el de esta noche, quise recordar, volver a él, para dulcificarlo pero me fue imposible. Sin dudar deje la cálida cama y decidí tomar un reconfortante café con unas gotas de blanca leche, una cucharadita de dulce azúcar y !cómo no! una tierna magdalena recién horneada. He vuelto a elaborarlas, las anteriores las regale a mis amigos.
Miré tras los cristales de mi ventana y como siempre quedé fascinada por el despertar del día. Desande mis pasos y volví a la cocina, en una bandeja coloqué mi humeante café y mi rica magdalena, me dije, voy a terminar mi desayuno en la terraza.
Sentada en mí hamaca contemple como el sol iba escalando montañas y situándose frente a mí, sobre el castillo que corona la ciudad, todo un espectáculo, y en ese ensimismamiento estaba cuando percibí un silencio doloroso, a esas horas el canto de los pájaros nos sirven de despertador, hoy no era así. Me levante y mire hacia el tejado, los nidos estaban vacíos, sin vida. La antena que reina majestuosa el tejado del vecino no tenía habitante alguno. ! Qué extraño.!
El cielo de un azul vibrante sin nubes dibujando figuras imaginarias, se veía desnudo sin los alegres pájaros en su ir y venir.
Un escalofrío recorrió mi espalda, entonces recordé lo último leído en algunos blog que visité la tarde anterior y sentí ¿miedo? no miedo no, dudas.
Están esas extrañas llamadas de teléfono sin voz que Blanca recibe. Esas raras historias que cuenta Hidalgocinis y Andy ¿qué decía Andy?.
No tonterías, solo son paranoias de una noche de malos sueños.
Ahora sí, ya llega el día.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Este jueves un relato: PORTUGAL
El ajuar en Portugal. Valenca Do Minho.
Juan y Luci habían estado toda la tarde dando vueltas a una idea, ya hacía tres años que se conocían y consideraron que era el momento de poner fin a esta situación, tenían que enfrentar sus miedos y comenzar una vida en común.
-No hay paso atrás Luci, esta noche se lo decimos. Dijo Juan.
Cogidos de la mano frente a los padres de Luci, dieron la noticia. Ellos pensaban que se opondrían a su decisión argumentando lo jóvenes que eran, pero para nada fue así, se alegraron al ver a su hija tan decidida y tan segura de que eso era lo que realmente deseaba. El amor se reflejaba en esos ojos que una y otra vez cruzaban miradas cómplices y sonrisas traviesas.
- No os preocupes le dijo el padre, os ayudaremos en todo.
A la mañana siguiente Ana le comentó la noticia a la abuela Manuela y esta le dijo.
- Ana a esta niña hay que hacerle el “ajuar” porque seguro que tú no le has ido preparando nada, mira quiero recordar que Rosa la del cuarto iba a un sitio llamado ¿Cómo era? Ya recuerdo iba a Portugal, allí compraba toallas, sabanas…. en fin todo lo necesario y por unos precios muy, pero que muy buenos. Sin pensarlo dos veces Ana fue a casa de Rosa a informarse de la dirección del pueblo en el que se podía comprar todo el “ajuar “de una novia.
Rosa le habló de un pueblo llamado Valenca do Minho indicándole como podía llegar hasta allí, le entregó mapas y direcciones de comercios, pero sobre todo le hablo de Casa Clara, uno de los comercios más antiguos de la zona, cuatro generaciones dedicadas en cuerpo y alma a la venta de ropas para el hogar.
-Cuando llegues preguntas por Rosita, es la dueña, ya vas a ver qué dulce mujer y que entendida en estos temas. El oficio lo aprendió del abuelo y codo a codo lo trabajo con el padre. Se me olvidaba, lleva bien llenito el depósito del coche, en Portugal la gasolina es mucho más cara que en España.
Buena recomendación pensó Ana. Todo sea por la economía familiar y sonrío.
A los pocos días Ana y Pepe partieron rumbo a Portugal. Pepe le iba comentando a su mujer que los portugueses estaban viviendo momentos difíciles, el periódico hablaba de que Portugal había colocado obligaciones a un interés record. Que precisaba de una intervención inmediata, de un rescate europeo. Dicen que el factor más importante es de tipo político.Fíjate Ana, el primer ministro ha dimitido.
Pero Ana no estaba en esos problemas, Ana estaba repasando la lista de todo lo que iba a comprarle a su preciosa hija.
Cuando divisaron a lo lejos Valenca do Minho, se quedaron prendados. El pueblo estaba unido a España por dos puentes, uno más antiguo y el otro más moderno, el puente antiguo fue obra de uno de los discípulos del arquitecto que diseño la torre Eiffel. Bajo los puentes, corría el río Miño.
Era un pueblo amurallado, protegía calles y casas por una antigua fortaleza.
En seguida encontraron Casa Clara, estaba situada en una larga calle toda repleta de comercios, donde se exponían toallas, albornoces, alfombras, accesorios de cocina, todo lo necesario para equipar el hogar.
Al entrar les recibió una mujer muy hermosa de unos sesenta años, tras preguntar lo que deseaban, les fue mostrando lo que su tienda ofrecía. Ana y Juan adquirieron todo lo que buscaban y felices se despidieron de Rosita.
Cuando se marchaban Ana y Pepe, Rosita miró el reloj, era la hora de cerrar. Del mostrador tomo un cartel que decía, “Tras ofrecer nuestros servicios durante cuatro generaciones, Casa Clara cierra sus puertas para siempre”.
Cuando ordeno los estantes después del último día de ventas, Rosita se miró en el gran espejo que presidía la tienda, en él centenares de mujeres se habían mirado, buscando ver como les quedaba ese mantón bordado que sería la envidia de las vecinas en las fiestas del pueblo. Tomo un mantón negro todo alfombrado de claveles rojos, se dejó abrazar por él y caminó hasta la puerta, volvió su mirada, una última mirada para recordar una vida hecha en esa tienda, dos lágrimas corrieron por sus mejillas. Salió y cerró.
Sobre el mostrador un periódico cuyos titulares rezaban: Recortes de sueldos en el sector público, congelación de pensiones, aumento del IVA, cierre de cientos de establecimientos, se deja notar esta crisis especialmente en el pequeño comercio.
Otros ojos y otras formas de mirar en casa de Gustavo
Otros ojos y otras formas de mirar en casa de Gustavo
domingo, 8 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
!Que descanso...que recuerdos!
Amaneció un día radiante, un sol intenso inundaba las calles llenándolas de algarabía, Después de días de lluvia y viento, el cielo se vistió de azul y todo el universo pareció florecer.
Ella peino su pelo ensortijado, maquillo sus grandes ojos color miel, unos polvos sonrosados dieron un aspecto de rubor a sus mejillas y por último el toque mágico, el rojo en sus labios.
Cuando se disponía a salir, giró sobre sus talones, ummm!!! Que cabeza, flissss!, flissss!, dos gotas de perfume en su cuello. Ahora sí.
Salió a comerse el mundo. Se sentía la reina de la tierra. Cuando llego al despacho toneladas de sobres sobre su mesa, le anunciaban lo que iba a llegar. Carmela, todas esas cartas has de entregarlas en mano.
Caminó, llamó, sonrió, entregó. Así durante horas y ese sol que le pareció maravilloso, ahora se pegaba a su piel impidiéndole respirar. Se sentía derretir, se fundía en el asfalto como nieve en primavera. Y entonces al pasar junto a un parque, vio un banco vacío y no lo pensó,se dejo caer, sacó sus doloridos pies de esos torturadores zapatos y suspiro. Ahhhh!!!
A lo lejos se escuchaba una canción, entorno sus ojos, la suave brisa le acercó recuerdos de un pasado casi olvidado, Lucas,.
¿Qué será ahora de Lucas?
¿De donde vendría esa música? A medida que las notas llegaban a ella y la letra era leída por su corazón, se dijo esta sí es una buena canción para mí.
La canción cesó y Carmela volvió a un presente de pura libertad.
No entendió este hombre que Carmela era mucha mujer para tan poco pollo.
¿De donde vendría esa música? A medida que las notas llegaban a ella y la letra era leída por su corazón, se dijo esta sí es una buena canción para mí.
La canción cesó y Carmela volvió a un presente de pura libertad.
No entendió este hombre que Carmela era mucha mujer para tan poco pollo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Este jueves un relato: LA COMIDA
Me gusta cocinar, siempre me gustó. Para mí es un arte, es como pintar un cuadro, lo imaginas, ves sus formas, sus colores y aquí añado sus olores, porque entrar en la cocina es oler. El sensual aroma de la canela, ese picante curri, la albahaca, la hierbabuena.
Desde pequeña disfruté con todo el ceremonial de preparación antes de cualquier fiesta. Si era día de reyes el roscón, si era el día de los santos difuntos las gachas , las castañas, si era San Antón la calabaza asada y si era semana santa las magdalenas.
Ummm!!! Las magdalenas, este año decidí hacerlas yo, recordaba las que hacia mi tía Amelia, de niña le ayudaba, bueno ella mas bien decía: - Esta niña siempre enredando en la cocina, pero luego me dejaba antes de hornearlas cubrirlas con azúcar, me ofrecía una cucharita y con ella iba espolvoreando esa nieve blanca.
Hacía años que había fallecido, supuse que su hermana, tía Eulalia tendría la famosa receta, la llamé.
-Si cariño, me dijo, ven y la buscaremos.
Al día siguiente llegué a casa de tía Eulalia, una viejecita de noventa años, alegre y pizpireta y con unas enormes ganas de compartir una tarde de charla junto a un humeante café.
Entre taza y taza tía Eulalia, me ofreció la libreta con todas las recetas familiares y la muy secreta receta de las magdalenas de tía Amelia. Al entregármela dijo:
-San cielo, estas recetas no puedes compartirlas con nadie, han pasado de generación en generación, pero sobre todo San, la receta de las magdalenas, esa sí que es solo de uso familiar. ¿Te contó tu madre como logro tía Amelia que fueran tan extremadamente deliciosas?
-Noooo, solo me dijo que después de la última hornada tía Amelia falleció.
-Pues ya tienes edad hija, de conocer lo que ocurrió. Y comenzó a hilar una historia de cuento o de pesadilla.
Con voz ronca y fría comenzó: Desde pequeña Amelia destacó en la elaboración de todo tipo de repostería, no había postre, pastel, confitura, crema o chocolate que entre sus manos no se transformara en puro placer de dioses. Era la envidia de los mejores reposteros de la ciudad e incluso su fama llegó al extranjero.
Un día la abuela le apeteció unas esponjosas magdalenas para merendar y le pidió que las hiciera, por primera vez Amelia lloró de rabia. Cuando las probó no eran lo que ella esperaba. Ella quería la perfección y esas magdalenas eran corrientes, muy corrientes. Desde ese día Amelia se obsesionó de tal manera que todos los días al amanecer metida en su cocina, mezclaba y cambia ingredientes, tenían que se perfectas, pero no, no lo eran. Al principio las regalaba, a todos nos parecían exquisitas, pero para ella suponía una decepción tras otra comprobar su mediocridad.
Dejó de salir, de relacionarse con amigos y familiares. Todos estábamos muy preocupados por ella, insistíamos en que dejara esa estúpida obsesión. La hicimos visitar a innumerables profesionales de la medicina, para ver si la podían ayudar a superar esa especie de locura. Pero todo fue inútil. Un día dijo basta y desapareció.
Se fue de la ciudad, no supimos de ella hasta pasados unos años. La policía a través de una llamada de teléfono nos informó de su muerte. Cuando llegamos a la ciudad donde vivía, nos contó un comisario muy amable lo que estupefactos descubrieron.
Amelia vivía en una pequeña casa a las afueras de la ciudad, allí comenzó de nuevo su búsqueda de esa receta que hiciera de sus magdalenas las mejores, las inigualables, las insuperables. Cada día a través de la chimenea las calles se inundaban del dulce aroma a azúcar tostado, a masa horneada. Nadie sabía que hacía con lo que Amelia horneaba, porque nunca la vieron salir y nunca vieron a nadie entrar en esa casa. Así día tras día durante dos largos años. Sabían que existía por la nube envolvente del olor a magdalena.
Una mañana el cartero al pasar frente a su puerta, percibió que algo ocurría, no se sintió embriagado como era ya costumbre de los olores que aquella casa emanaba y fue quien dio la voz de alarma.
Tras llamar insistentemente a esa puerta que nadie abría, intentaron forzarla a base de golpes y empujones, pero algo impedía que pudiera ser abierta. Lo mismo ocurría con ventanas y balcones. No podían ver lo que había dentro, persianas y tupidas cortinas lo impedían.
Tras mucho insistir la puerta cedió y un aroma a canela y azúcar lo envolvió todo a su paso. Cuando por fin traspasaron la entrada, no podían dar crédito a lo que veían sus asombrados ojos, toda la estancia estaba llena de magdalenas, kilos de magdalenas por todas partes, toneladas de ellas, habitación por habitación rebosaban magdalenas. No habia un solo rincón sin cubrir por ese esponjoso relleno.
Al llegar a la cocina, encontraron a tía Amelia, sentada en su vieja silla, en la mano sostenía una libreta, esa libreta que ahora tú tienes entre tus manos, su cabeza reposaba sobre la mesa, una mesa cubierta por una espesa capa de harina , con un dedo había escrito: POR FIN.
-Bueno querida San, ya sabes cuan especial es esta receta. No hables de sus ingredientes jamás con nadie. Pero ofrece este dulce manjar a todo aquel que tú ames.
Y aquí estoy, amigos y amigas con una bandeja repleta de ricas magdalenas. Las magdalenas de tía Amelia ¿os apetece?
Si quereis comer más acercaros a la casa de MªJosé
domingo, 1 de mayo de 2011
Quiero un Hada
Llevaba días, semanas soñando con otra vida,
llevaba días, semanas pidiendo el milagro de tener un hada
a la que pedir un cambio, un giro en esta absurda rutina gris .
Y !!!!!ZAS!!!!! el milagro se obró.
-Pero, pero esto no es lo que yo quería......
¿qué clase de hada eres tú?.
-¿De qué te quejas ahora? Soy lo que has pedido, un hada para cambiar tu vida gris ¿de que color la quieres? Di.
Y es que "cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras suplicas.... " ABSURDOS PREJUICIOS...
Como bien dice Mar menos pedir y más agradecer.
llevaba días, semanas pidiendo el milagro de tener un hada
a la que pedir un cambio, un giro en esta absurda rutina gris .
Y !!!!!ZAS!!!!! el milagro se obró.
-Pero, pero esto no es lo que yo quería......
¿qué clase de hada eres tú?.
-¿De qué te quejas ahora? Soy lo que has pedido, un hada para cambiar tu vida gris ¿de que color la quieres? Di.
Y es que "cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras suplicas.... " ABSURDOS PREJUICIOS...
Como bien dice Mar menos pedir y más agradecer.
lunes, 25 de abril de 2011
Este jueves un relato: LA RADIO DE LA NOCHE
Cadena Ser. Consultorio de Elena Francis.
Carmen observaba silenciosa a su madre, ésta sentada en su silla baja zurcía la camisa de trabajo del padre. Miraba como gesticulaba con cada palabra emitida a través de su pequeña radio,palabras pronunciadas por Elena Francis, Dña. Elena Francis.
Carmen cierta tarde mientras escuchaban atentas el consultorio, le había preguntado:
-Mamá ¿por qué escuchas a esta señora?
-Calla niña, no hables que perdemos el hilo, y no nos enteramos de nada.
Dicho esto se hubo de conformar con ese chuuusssss!!! y seguir sintiendo esa curiosidad por descubrir que hacía tan especial a esta señora . Lo que sí sabía cierto, es que era una gran entendida en todas las materias, bastaba con escuchar como daba solución a todas las dudas que le presentaban en las innumerables cartas que recibía a diario.
El programa comenzaba a media tarde, para ella era la hora de la merienda. Para su madre el momento esperado del día, en el que quizás riese o quizás llorase. Había tardes en las que se sumaba alguna que otra vecina, entonces su madre preparaba café y bollos o limonada según la estación del año.
Carmen era una fiel seguidora de este ritual: Todos los días la sintonía del programa anunciaba que llegaba el momento de sentarse frente a la radio a escuchar historias de personas desconocidas, su madre silla en mano, costurero y a coser, junto a ella Luisa la portera y Juana la del quinto, había tardes que se unía Rosa la del bajo y Dña. Amalia la del ático, una oronda señora, viuda del capitán Agredo.
- Escuchen, escuchen señoras, decía su madre.
La voz de Elena Francis comenzaba a leer:
“Querida Dñª. Elena Francis, espero que se encuentre bien al recibo de esta carta, yo bien gracias a Dios y todos los míos también. La presente es para que me aconseje el camino que he de seguir. Llevo once años de novia con el Juan y me he enterado por terceros que dejó preñada a la amiga de su hermana, él me lo niega y quiere seguir con los preparativos de la boda, yo solo se llorar y me encuentro nublada. ¿Qué debo hacer?”
Y aquí llegó el momento esperado, Elena Francis siempre comenzaba con un:
_Querida niña……o un Querida amiga y después dejaba escapar una retahíla de consejos. Consejos todos ellos que claramente reflejaban el día a día de una España de posguerra,con sus miedos y su represión. Consejos en los que se dejaba entrever el papel sumiso y secundario de la mujer en la sociedad en la que se desarrollaba su vida.
-Otra carta, callen, callen, dijo de nuevo la madre de Carmen.
“Querida Elena Francis, escuché su programa del lunes y le tengo que decir, que la crema que recomendó no funciona, hice todo lo que dijo, me la unté bien en las canas pero al lavarme el pelo, sigue tan blanco o más de lo que estaba. Le digo señora Francis que esta crema es una estafa.”
_Querida Canas blanca, respondió la señora Francis, no sé como escucho usted las recomendaciones, pero la crema “TODO CUBRE” no es para untar en las "canas", sino para untar en las “almorranas”, y aquí un estallido de risas surgió de entre las ondas de esa pequeña radio en las que tarde a tarde la firme voz de Elena Francis se acercaba a esos miles de seguidores, fieles seguidores hasta que se emitió por última vez el programa. Un último programa, después de cuarenta años de continuada emisión.
Carmen se hizo mujer y su infancia se quedó cosida en hilvanes de hilo blanco prendido a ese grupo de mujeres que entre carta y carta leída en un consultorio de radio, compartían sus vidas y sus propias historias.
Gracias a esta costumbre, hoy escucha las noticias del mundo a través de sus auriculares y sonríe al recordar el consultorio de Dña. Elena Francis, simiente que germinó en ella para hacerla una amante de la radio. La radio, su radio, en la que lleva trabajando más de media vida.
Más historias radiofónicas en casa de GUS
sábado, 23 de abril de 2011
En tus manos.
Tus manos toman vida para tejer en mi piel mil caricias
Tus ojos sonríen si me buscan y me encuentran
Tu boca susurra palabras de amor
en el calor de la noche,
bajo la luz de una luna que observa enmudecida
el amor desprendido, derramado a borbotones regalado.
Y yo me dejo,
me abandono a tus abrazos enloquecidos
envuelta en un torbellino de palabras que derrochan ternura
Ya nada es tuyo ni es mío, es nuestro
hasta perder los sentidos,
hasta que darnos sin aliento.
hasta que darnos sin aliento.
Y el sueño llega,
nos envuelve, nos abriga
nos envuelve, nos abriga
y vencidos en él nos refugiamos.
viernes, 22 de abril de 2011
Si no te quieres tú ¿quien lo hará?
En la noche azul
salió a volar cometas
y con el primer soplo suave de viento
abrió su mano y las dejó escapar.
Las vio alejarse danzando lento
dibujando un camino de estrellas doradas.
Sintió que bostezaba el alma
sus pies se hundieron en la fría arena de la playa
y un silencio glacial la inundó.
Rememoro un pasado inquisidor
desató puntadas hirientes,
abrió las ventanas del olvido
y sonrió.
salió a volar cometas
y con el primer soplo suave de viento
abrió su mano y las dejó escapar.
Las vio alejarse danzando lento
dibujando un camino de estrellas doradas.
Sintió que bostezaba el alma
sus pies se hundieron en la fría arena de la playa
y un silencio glacial la inundó.
Rememoro un pasado inquisidor
desató puntadas hirientes,
abrió las ventanas del olvido
y sonrió.
miércoles, 20 de abril de 2011
Aries.
Dicen que las cosas ocurren por algún motivo y tal vez sea así.
Sé que llegarás hasta aquí y sé que leerás estas palabras, la curiosidad es una buena compañera de viaje y te acompaño siempre. Pues como vas a leerme te diré: GRACIAS, por los años, los días, las horas y cada segundo que compartimos. Por tantas palabras enlazadas, palabras que alzaban vuelos en los pensamientos, palabras que despertaban universos nuevos, mundos escondidos, mundos por descubrir. Palabras que sembraron preguntas, preguntas que buscaban respuestas y siempre tú ahí. Me enseñaste a mirar con otros ojos aquello que me rodeaba, me enseñaste a mirar hacia dentro a descubrir que aun sin moverme de una simple baldosa se puede viajar, me enseñaste un paisaje distinto a todo lo común.
Un nuevo concepto de amistad viví contigo y me sentí libre como el viento.
Un ciclo que se cierra, me dijeron y yo respondí, sí tal vez sea así.
miércoles, 13 de abril de 2011
Este jueves un relato. RELATO HISTORICO.
Un día de agosto, caluroso día, caluroso mes, después de una espera de nueve meses,los dolores anunciaron que llegaba, que ya venía. Muy temprano se preparaba Sara para ir al encuentro de ese ser que estaba por nacer. Pero algo iba mal, no era como la primera vez. Noto como se inundaba todo a su paso, hasta sus pies rodaba un espeso líquido verde. Definitivamente algo iba mal.
Solo tardo unos pocos minutos en entrar por la puerta del centro hospitalario donde fue atendida. Sedada no pudo abrazar al hijo que acababa de alumbrar. Al despertar, el niño no estaba junto a ella, se lo llevaron a la planta de prematuros. ¿Prematuros? Preguntó, pero si venía con más días de la cuenta. – Quiero verlo pidió.
Y al llegar descubrió a un niño de ojos azules, lleno de pelusita rubia, grandote y rollizo, todo un hombretón de tan solo cinco horas.
Todos los familiares fueron llegando poco a poco con el deseo de conocer al recién nacido.
La feliz mamá fue acompañando de dos en dos a los visitantes, esa sala era un lugar especial, y no podia ser de otra forma.
A última hora de la tarde llegaron los afortunados abuelos y llena de gozo los dirigió hasta el lugar en el que reposaba el pequeño. Para acceder habia que entrar en un pasillo largo, una cristalera separaba a los recien nacidos de sus visitas, podian verlos pero no acercarse a ellos, no podian acariciarlos, abrazalos, besarlos.
El primer bebe que vieron se perdia en la palma de una mano, estaba todo lleno de cables, el segundo casi igual y así hasta llegar al último, ese niño gordito, rubito y tan hermoso y grande! Chocaba tanto verle allí!
La feliz mamá miraba a los abuelos, unos abuelos tremendamente expresivos que se mostraban muy callados en esta ocasión, el abuelo incluso triste.
Al salir de allí, el abuelo Martín dijo, -Perdóname hija pero mientras el pequeño esté aquí no podré volver.
Sara extrañada le preguntó el porqué, y lo que su padre le narro la dejo sin palabras.
Hace ya muchos años, tenía yo entonces tan solo diez, el abuelo Manuel a demás de trabajar en el campo era un hombre muy comprometido con su pueblo, tanto que trabajo en el ayuntamiento, era concejal. Corría el año 1936, época triste para España. Una España que se dividió, que se partió en dos.
Una mañana se llevaron al abuelo Manuel detenido y fue juzgado sentenciado a muerte.
Durante dos años estuvo en la cárcel a la espera de que se cumpliera su sentencia. Durante esos dos años, yo dos veces a la semana le llevaba comida y ropa limpia.
-Pero Papá, solo tenías diez años, y el pueblo de la ciudad está a más de cincuenta kilómetros ¿Cómo ibas?
- Caminando, iba caminando, la abuela lo preparaba todo y yo de noche caminaba hasta llegar bien entrado el día. Cuando nos permitían pasar a ver a los presos teniamos que atravesar un corredor estrecho con un muro de cristal que nos separaba de las personas que amábamos. Yo veía a mi padre y no podía tocarlo, abrazarlo. Esto duró dos largos años.
Ahora al verme aquí frente a mi nieto, he recordado el dolor de un niño que no podía abrazar a su padre, y es el mismo que siente un abuelo al no poder abrazar ahora a su nieto.
Ven papá, y lo tomo Sara de la mano, eso no es así, ven y poniéndole una bata verde para aislar y proteger de cualquier contagio a los bebes, lo dejo pasar hasta la habitación del pequeño nieto.
Con él entre sus brazos sus ojos sonreían inundados de felicidad, - y dime Papa ¿Qué fue del abuelo?.
El abuelo era un hombre honrado, justo y bueno, por ello se desplazaron a la ciudad, el señor cura, el farmacéutico, el maestro y el médico ,abogaron por él y fue absuelto.
- Papa y de qué bando era el abuelo.
- ¡Y qué más da hija si los dos bandos sufrieron!
Un héroe de tan solo diez años, durante dos, acudiendo al encuentro de su padre encarcelado, caminando en la noche, alejando sus miedos y despertando sonrisas para alegrar la mañana de un hombre jamás derrotado.
La fuerza del AMOR. La historia de unas vidas sencillas. La historia de una España renacida.
Más relatos históricos,
muchos más en casa de Gustavo:http://callejamoran.blogspot.com/
martes, 12 de abril de 2011
Cita.
Y llego el día,
la hora establecida,
el lugar adecuado.
Un galopar de corazón,
un sonrojo de emoción,
El aleteo de viejas pasiones,
pasiones que nacen o renacen
¿quien sabe? ¿quien quiere saber?
Ese taxi que no llega,
ese tiempo que rueda
dejando a su paso doradas estelas.
Mil preguntas en su mente,
escapan en suspiros encarcelados,
como siempre silenciados.
¿Vendrás? Iré.
Frente a frente
se tocan, se besan
y las palabras enmudecen.
Crecen los miedos,
abrazan silencios.
No hay te quieros.
¿Desencanto? no, desconcierto.
El tiempo les pasó factura.
Y el no quiere mirar.
no quiere pensar.
Juguemos a olvidar.
Da la vuelta, yo contaré dijo ella,
uno, dos, y tres
pollito ingles,
sin mover los pies.
sábado, 9 de abril de 2011
Que noche la de aquel día.
No os he hablado de mi amigo Juan, pero después de contarme su última aventura y de llorar, pero llorar literalmente de risa viendo sus exageradas expresiones y oyendo tremenda odisea, no puedo menos que compartirla con todos vosotros , claro está que bajo su autorización.
Esto fue lo que le ocurrió a Juan.
Juan trabaja en una agencia de viajes y una vez al año realiza cursos de formación, por aquello de reciclar al personal, si, si reciclar como se recicla los plásticos y los cartones.
Este año el encuentro fue en un hotel de la sierra de Granada, un lugar realmente precioso en medio de un gran pinar, solo se escuchaba a los pajaritos cantar, por qué haber no había nada a su alrededor, bueno ni a su alrededor ni a cuarenta kilómetros a la redonda.
Siempre que Juan tiene que ir a estos eventos, solicita una habitación individual, es tremendamente escrupuloso, y que no se moleste pero un poquito maniático también. Como estamos, como estamos y la crisis lo abraza todo, pues lo de individual nada, fuera solicitud y a compartir habitación como buenos hermanos. Y en ello estaba el hombre compartiendo habitación y baño, esto era lo peor, decía. Lo peor creía él, porque realmente lo peor llegó horas después.
Todo iba según lo establecido, desayuno, exposición de los temas a tratar, comida, unos paseos sesteros, de nuevo exposición, de nuevo paseos, cena, unas horas de relax y a dormir que mañana es otro día.
Y aquí llegó lo bueno, la segunda cena consistió en unas verduritas hervidas y unos filetes bañados con una salsa, ummmmmm ¡que salsa! Allí mojó hasta Dios que descendió de los Cielos para probar ese manjar. Todos los comensales se chuparon hasta los dedos. Y a eso de las doce a dormir que es lo que toca.
Al intentar abrazar los sueños comenzó Juan a notar cierto trajín en su estomago, de cierto trajín pasó a un rugir, a un tronar que ni el motor de una Harris Davidson podía igualar.
Samuel que así se llamaba su compañero de habitación, hombre finiiiiiiiisimo y educadiiiiiiisimo, al no poder conciliar el sueño por tantas vueltas y revueltas que Juan daba bajo las sabanas, le decía
-Chico Juan ya vale, que no hay quien coja el sueño.
-Hay Samuel que me estoy poniendo muy malo, que ni te imaginas como me siento, si parece que el séptimo de caballería cabalga por mis adentros.
Y al terminar la frase aquello fue un tronar de trompetas que ni las bandas de semana santa suenan tan al compás. De un salto se fue para el baño,
-¡Señor, señor! que veo la muerte pasar frente a mí, pero que es la muerte, que sí que lo es, se lamentaba.
-Vamos Juan no seas tan quejica hombre, le decía Samuel.
-Aquí te quisiera yo ver, aquí,! pero que malo estoy!.
Así estuvo mi pobre amigo, de la cama al baño, del baño a la cama. Envuelto en lamentos agonizantes.
-¡Pero qué exagerado!, esta noche está visto que no se duerme en esta habitación.,
-¡A ti te quisiera ver yo, aquí sentado!.
En ese ir y venir, que el pobre hombre ya ni pantalón de pijama, ni nada de nada, ya iba y venía a pelo que no podía perder tiempo la criatura en bajar y subir ropa alguna.
Y en un ¡ayyyyy! que se queja Samuel.
- ¡Señor, que retortijón, porque Juan esto es un retortijón ¿no?
Dio un salto y en cuestión de una milésima de segundo se plantó en el baño.
-Quita hombre que esto no espera, le dijo a Juan, que seguía atrincherado en el baño.
¡Dios mío! yo quiero morirme, pensó Juan al ver a Samuel como su madre lo trajo al mundo en mitad del baño, pidiendo que se levantara de aquel digno trono.
-Que no Samuel, que no me puedo levantar. ¡Joderrrr! Esto lo cuento y no me lo creen.
-Pues no puedo, que no puedo….
Y ese hombretón de un metro ochenta finiiiisimo y educadiiiiisimo , se sentó en el bidé y muy serio dijo:
-Si cuentas esto, yo te mato.
Juan para sentir que aquello no iba con él miraba al techo, pero los ojos se le iban al hombretón y a sus desnudeces, y el pobre se decía para sus adentros:
-¡Madre del amor hermoso ¡no había visto aparato igual en toda mi vida, quita, quita no mires, ¡dios santo! que escena, ¡dios santo! que cuadro.
Mecidos por una suave melodía de cisternas, la del piso de arriba, la del piso de abajo, la de la habitación de la izquierda, la de la habitación de la derecha, a las seis de la mañana las excursiones cesaron y los dos compañeros de pasión lograron descansar de tan esperpéntica noche
A la mañana siguiente al entrar en la sala de reuniones lo que encontraron hizo que rieran hasta no poder más. Todos los asistentes al curso presentaban la misma estampa que ellos, caras blancas como el mismo papel y unas ojeras negras como el carbón.
Qué compañeros ¿como fue la noche? Silencio absoluto……
En el comedor todos pidieron para desayunar una buena dosis de Fortasec.
Amigos, amigas, antes de compartir habitación pensadlo dos veces.
miércoles, 6 de abril de 2011
Este jueves un relato: LA CARA "a cuatro manos"
Me gustaría decirte amigo, todo lo que sufrí por ti.
Era noche cerrada. Los bosques ardían y el cielo no hacía nada para que las llamas se apagaran.
Busqué las nubes y también la lluvia, pero en su ausencia las lenguas de fuego se extendían más y más.
Tú no estabas en casa.
La vida dura del campo te había empujado a las labores agrícolas y te marchaste a media tarde, con el morral lleno y una azada, para labrar la tierra y sembrar la cosecha, campo arriba, y te perdiste entre aquellos matorrales que ahora arden, indómitos, desafiantes, lujuriosos, buscando centellear, dejando rastro negro…
No sé el motivo… son las diez de la noche, esta noche de otoño y el fuego crece y crece, mientras tu ausencia se siente más y más.
Quiero ver ese rostro tuyo, amable, sonriente lleno de vida… que regresa a casa dando las buenas noches como hiciste ayer.
No hubo un adiós, ni beso de despedida, solo quedó tu olor en mi alma impregnado y ese intenso sentimiento de soledad que abre las heridas que el tiempo y tus besos intentaron curar.
Ahora solo quedan rastros de humo que decoran este macabro destino. Te fundiste con la tierra, te hiciste aire para que yo pudiera respirarte y así volver a sentirte dentro de mí.
Paseo por las calles, antes lo hacía de tu mano, y miro los escaparates donde tu rostro quedaba reflejado.
Le pido a la noche soñarte para volver a besar tu cara, tu dulce cara, acariciarla, dibujar su silueta con mis manos, perderme en tu mirada, en tu sonrisa. Contemplar ese fruncir de cejas, ese guiño cómplice de tantos juegos. Quiero sentirla de nuevo tatuada en mi piel.
Pasan los días y todo parece difuminarse, perderse en el tiempo, más percibo que la vida vuelve, nace olvidada.
No quiero caminar sin pisar tus huellas, pero la vida llega y aquí entre mis brazos te me apareces, pequeño ser en tu recuerdo.
Y es tu rostro, ese dulce rostro, son tus ojos y mi mirada. Somos uno en este niño que hoy entre mis brazos descansa.
(Relato a cuatro manos por Celia y San)
Rostros y caras, más rostros y caras en casa de Gus : http://callejamoran.blogspot.com/
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