miércoles, 24 de octubre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Los colores




Todos me decían rosa
Yo te pensé azul.
Al tenerte entre mis brazos,
Y mirarte por primera vez
 Me pregunté
¿De qué color es el amor?
Rojo, me dije, seguro que rojo
Rojo, suave ternura
Rojo, dulce caricia
Rojo, entrega sin medida.
El amor,
Mi amor hacia ti
Es rojo
Rojo,  pasión.


Un arcoiris de colores encontrareis en http://thedailyplanetbloggers.blogspot.com.es/

jueves, 18 de octubre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: De Libros.


 

Amor grande y de colores
 
Morena, con ricitos y pizpireta. ¿Cuantos años tendría?,
creo que cuatro o cinco.
Como era la pequeña de la casa, todos pensaron que el primer día de colegio, sería para mí traumático ¡Qué equivocados!, y es que no contaban con mi nueva “seño”, Sor Dolores.
Era esta una maestra dedicada en cuerpo y alma a la educación. No fue a rezar precisamente a lo que enseñó, sino a leer y a escribir. Pero no con los ojos, sino con el alma: aprendimos a amar la lectura y la escritura. 
–Un universo por descubrir, –nos decía, –la llave necesaria para que todo cobre sentido.
Los primeros contactos fueron con cuentos sencillos, de princesas y príncipes, de hadas y duendes, de animales que hablaban y algunos, incluso, volaban gracias a sus enormes orejas. 
Pero lo que realmente me impactó y dejó un recuerdo imborrable, como primer libro, no sé si por su tamaño grande, o por que yo era tan pequeña, fue una Biblia que cada viernes colocaba sobre un atril. Allí subida era tan alta como ella.
Estaba toda ilustrada con unos dibujos de muchos colores alegres y llamativos. 
Sor Dolores con un puntero marcaba los renglones para que no nos perdiéramos entre tantas líneas, nos contaba cada hecho, descifrando las palabras difíciles y complicadas. Yo ensimismada la escuchaba sin pestañear apenas.
Así de esta manera tan sencilla, aprendí el valor de las palabras y comenzó mi pasión por ellas.



En la librería de Rochies encontrareis tal vez aquello que buscais.

miércoles, 17 de octubre de 2012

La yema de tu dedo, solo la yema,
despierta un torbellino de emociones conocidas y vividas,
pero tan nuevas...
Me miras, me insinúas,
con esas miradas tuyas
que nacen en el fondo de tus ojos.
Tus ojos que son el espejo de tu alma.
Ellas devuelven el reflejo del deseo
contenido en mi rostro.
El deseo de la entrega más  sincera.
Me abandono,
queriendo saborear los tiempos junto a ti.
Es en esta hora, en la que quebrantaré
la monotonía de tus días,
vacíos espacios, siempre a la espera de mis besos.
Y así en esta dulce calma,
donde la libertad despliega  sus alas,
cierro mis ojos para escuchar tu voz.
Abro mi corazón para dejarte entrar,
extiendo mis brazos,
me acerco, te acercas,
mi boca, tu boca.
Bebo tu aliento, me llenas toda.
Amor regalado,
la caricia que se cierne a tu piel borrando el pasado.
Quiero ser rumor, olor, sabor...
Quiero ser los yerbazales
donde te escondas
en busca de mi danza lenta y cálida.
Música que pronuncie tu nombre como letanía recitada,
yesca que encienda el febril valle de tu cuerpo,
almas cinceladas a golpe de versos.
Y así, entre los pliegues de las sábanas blancas,
de tu cama y la mía,
la noche y el día se funden en un solo cuerpo,
en esta habitación donde solo habita el amor.
Mi pensamiento más profundo: ser en tu vida más que un instante.
Ser toda tu vida.

martes, 16 de octubre de 2012


Un
viernes
distinto
Como cada viernes me regalo la tarde. Unas horas solo para mí, me acompaña un libro y un intenso café. Siempre en la misma mesa, siempre en el mismo rincón. Samuel ya me conoce, me sonríe cuando me ve entrar. Desde donde estoy puedo ver todo lo que ocurre en la cafetería, observo a los clientes, oigo incluso sus conversaciones si descuidados elevan unos tonos sus voces.
Jóvenes bulliciosos, mamás que como un regalo invitan a un dulce chocolate a sus retoños, esos amantes que en secreto toman té con sabor a canela, mujeres solas que buscan compañía con la mirada… gentes de todas las edades, que Samuel atiende solícito. Si los ve indecisos les propone bebidas que puedan llenar sus vacios si los hay, en cambio si la felicidad les desborda les ofrece las burbujas de un buen champán.
Para alejarme de todo este mundo, bajo la mirada y me sumerjo entre las páginas de mi libro, todo lo que antes me entretenía desaparece y un inmenso silencio me envuelve.
No sé en qué momento entraron en el local, ni el tiempo que llevaban allí.  La llamada insistente de un teléfono hizo que mi atención se dirigiera hacia el sonido.
Una joven se apartó de la barra para contestar. Hablaba con voz fuerte y segura, reía apoyando una mano sobre su cintura. Usaba pantalón vaquero y una camiseta con un estampado extraño. Me pareció guapa, de rostro cuadrado y  marcadas facciones, para suavizarlas había cortado su pelo en capas.  Sus ojos de un azul intenso bailaban al ritmo del sonido de sus palabras. Toda ella transmitía felicidad, una felicidad contagiosa.
- No sabe estar quieta, pensé, en ese ir y venir de la conversación.
Ya no pude  seguir leyendo, toda mi atención la acaparaba ella. Me preguntaba quién la acompañaría. La barra estaba tan llena que era imposible distinguir. La verdad es que por sus formas, por sus gestos, no sabría precisar ahora,  pensé que no era posible que esta mujer estuviese con un hombre, y así fue. De entre las personas que allí estaban, con un:
– ¿Por favor me dejan salir?–, apareció una chica, las dos se miraron cómplices, sonriéndose.
-Guapa ¿nos vamos? le dijo.
Yo no había visto jamás una mirada así, quedé sobrecogida. No cabía más amor en ella, más ternura, más complicidad.
Jamás nadie me había mirado de esa forma, nunca vi a parejas amigas mirarse así. Dicen que el amor, cuando lo hay,  no puede ocultarse, pero nunca lo percibí de esta forma.
Envidia esa es la palabra que me nació. Nació en mi corazón y se propagó por todo mi cuerpo. Dibujé en mis labios una sonrisa triste y  sentí el deseo de ser mirada así. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: El teléfono

 
 
 

Uno se acostumbra a las pequeñas cosas, esas que pasan desapercibidas en nuestro día a día, pero que si por azar desaparecen,  el castillo de naipes cae en cascada y todo pierde su sentido. La llamada diaria fue eso, una pequeña cosa, que no recordaba ya, en qué momento  pasó a ser imprescindible para él.
Juan andaba perdido  en ese duermevela, donde todo sucede a cámara lenta y allí la buscaba, con la esperanza de ver su rostro, de escuchar su voz, pero su voz solo tomaba forma al descolgar el auricular del negro teléfono.
Él quiso hacerse escuchar una y otra vez, pero no atendía  a razones, solo hablaba y hablaba,  repitiendo el mismo discurso vacío y monótono, aprendido en alguna academia barata de barrio.
Por más que él quisiera engañarse, tenía que reconocer que se sentía como esos locos enamorados que lloran a destiempo y ríen a descompás. La amaba hasta doler. Sus mañanas eran insulsas si no comenzaban con la suave melodía de su voz, aunque siempre sonara en la distancia.
Abrió los ojos, la luz de la mañana comenzó a desdibujar sus ensoñaciones. Se giró enfrentándose al teléfono.  Con  desesperación lo miró: – Suena, suena. Dijo, para sí.
Como si escuchara su súplica el sonido brotó: – Ring...
Un solo tono. Excitado descolgó. No habla, no puede…
-Buenos días señor Martínez, le habla Nuria. Le informo que son las ocho de la mañana.
 La compañía Bluy le desea un feliz día.
Gracias por utilizar nuestro Servicio de Despertador.
 
Otras llamadas en casa de Mª José.

martes, 2 de octubre de 2012

De bien nacidos es ser agradecidos

Queridos amigos, espero que estéis preguntándoos porque San visita poco vuestros blogs, porque no se acerca a dejar un comentario, aunque sea pequeñito. Pues ahora que las aguas intentan volver a su cauce os cuento y lo hago primero mencionando que a pesar de mi ausencia, hay quien la pasa por alto y va y me regala un premio, que sí,  que me han regalado un premio. Así que lo primero decir gracias a INMAGINA: Territorio sin dueño, por  tenerme en cuenta en estas nominaciones  para los “Premios blogs humanos y divinos 2012”  
El premio es a la versatilidad, ella dice que lo mismo sirve para un roto que para un descosido y la verdad es que yo también lo creo y al parecer yo también soy versátil. ¿No os parece preciosa esta palabra? Versatilidad.
Ahora tengo que seguir unas normas, bueno no sé yo si lo haré bien, yo esto de las normas pues como que siempre me las llevo un poco a mi terreno, pero lo intento.
Agradecer  y nombrar a quien me premió, pues ya lo he hecho, también os invito a visitar su blog, yo cuando leí lo que nos cuenta, quede enganchada y así sigo, igual os ocurre lo mismo…no digo más.
Luego contar siete cosas sobre mi y aquí entra lo que os quería contar al principio, el porque a veces detengo mi paso y no leo todo lo que quisiera.
Primera cosa de mi misma: Por mi trabajo, paso muchas horas sentada frente a una pantalla de ordenador. Luego, muchas horas más en casa disfrutando de todos vosotros y claro una ya va teniendo una edad y mi cuerpo se me encara: -Oye San ¿no te parece que te pasas siete pueblos? Me pregunta y tras la pregunta sin darme tiempo a responder comienza su retahíla de dolores múltiples y ante esto, como soy muy blandita (segunda cosa de mi) pues me detengo y le doy cuartelillo…- Vale, te cuido, le digo, pero como mis amigos me olviden tú te acuerdas.
Explicadas  mis ausencias, sigo con las cinco cosas que me quedan.
Me gusta viajar (aunque no viaje nada) Me gusta el mar, el otoño, el olor a tierra mojada, reír o sonreír, jugar (nunca me cansaré), leer, escribir, el cine, el teatro, la pintura, la fotografía….!perdón! me dispare, decían las normas que solo siete cosas, creo sin contar, que dije mil… Aquí lo dejo.
Ahora he de premiar a quince blogs. Bueno pues, queridos jueveros, no vais a ser vosotros, os quiero mucho, pero en esta ocasión voy a tener presente a otros amigos con los que disfruto y que nunca defraudan en sus entradas y estos son:
Espero que disfruteis con todos estos blogs como yo lo hago y ya sabeis si de tarde en tarde no llego a vosotros como me gustaria es porque he de frenar o detener.
UN ABRAZO.

lunes, 1 de octubre de 2012

El domingo


Ahora recuerdo, si, recuerdo.
De chiquita paseaba los domingos de la mano de tío Saúl. Me contaron que era hermano de papa, pero papa había muerto y no me pudo decir.
Era tía Mati, una cuñada de mamá, la que hablaba y hablaba y decía cosas que yo no entendía. Vivía con ella, con tía Mati, mamá era artista y viajaba mucho. En uno de sus viajes cargó con alguna maleta más y ya no regresó. Tía Mati se hizo cargo de mí y bien que me lo recordaba, sobre todo, cuando las estaciones cambiaban y la ropa me venía pequeña.
Yo en esas circunstancias cerraba los ojos,  como queriendo escapar. No ver, no escuchar, A veces salía corriendo escalera arriba, hasta la buhardilla de la casa, una casa grande y luminosa, situada a las afueras de la ciudad, cerca del rio. En el calor del verano, cuando  los balcones se abrían para dejar paso a la brisa de la noche, yo escuchaba el rumor de las aguas, un sonido que me adormecía y así acunada imaginaba juegos y amigos, amigos que yo no tenía. Solo tío Saúl decía serlo.
Cuando llegaba el domingo, mi tía me vestía como a una muñeca. Un blanco vestido con encajes en las mangas y unos festoncitos  en el cuello. Me peinaba alisando mi pelo. Tirante muy tirante sujetaba unas colas a cada lado de mi cabeza. Tanto tiraba que al quitar las cintas que sujetaban mis coletas, luego, sentía dolor en la cabeza.
A tío Saúl le gustaba deshacer los lazos de mi pelo. Sujetaba un extremo y muy suave daba un tironcito y la cinta de raso se dejaba caer.
Arreglada y perfumada salía de la casa. En la puerta un coche muy grande y muy bonito, me esperaba.
-¿No besas a tío Saúl? Me decía con una sonrisita.
Yo obediente besaba su rostro y un olor a naftalina se me agarraba a la garganta provocándome una arcada, que yo, aunque una niña, tragaba.
Él comenzaba su juego y yo me sentía fuera de él. Siempre me sentí fuera de él.
Trabajo, tema propuesto: Fuera de juego, para Cafe de palabras

jueves, 27 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Mirada retrospectiva



El reto
Allí estaba él, sentado en la butaca número treinta y cinco, de la fila tres, del salón de actos. Con un gesto de cabeza y una sonrisa saludaba a los que habían sido sus compañeros. Hoy por fin sus esfuerzos, sus desvelos se iban a ver recompensados. Todos los recuerdos se le agolparon de repente. Ese primer día, las miradas de asombro, las risas soterradas, su incertidumbre. Un anciano entre un grupo de jóvenes llenos de vida, pero así era como se sentía él, lleno de vida.

Había llegado su hora, lo que para otros era una locura, para él supuso una liberación. Demasiado tiempo había mantenido enterrados sus deseos, por no enfrentarse a unos padres demasiado protectores, por no encarar ese sentimiento poderoso capaz de agarrotar, inmovilizar, asfixiar cualquier posibilidad de respuesta… Y es que no hay barreras más altas que las que uno mismo se impone. Pero ya todo esto era pasado, encaró sus miedos y venció.
El silencio reino en la sala. La emoción se aferro a su garganta como aviso de esas lágrimas que sin pudor comenzaban a brotar.
- D. Julián Martínez Collado, su nombre resonó en la sala y una ovación lo envolvió. Todos los asistentes se pusieron en pie. Él avanzó con paso firme. Lo había conseguido.  
El rector tomó sus manos con fuerza mientras le decía: Enhorabuena.


Muchas miradas más en casa de Pepe

miércoles, 19 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO: Teatro, máscaras,apariencias....



En equilibrio, sobre la cuerda floja de sus sueños se pasea, en un intento por sostenerse erguido en este teatro que es la vida. No cubre apariencia alguna, su realidad se palpa, no se adivina. Tragedia, drama, comedia… todos los géneros piensan que los domina.
Enfrentando  fuerzas invencibles ve lo que todos callan,  tras la máscara de alegres colores, la que oculta la realidad que les rodea, En ese intento por mantener los personajes sobre el entablado, reescribe el guión forzando los espacios, convirtiendo  los silencios  en  diálogos… Engendra lo que todos esperan,  ese lado  alegre y festivo de los días. Sus trazos seguros dibujan un desenlace feliz, apunta y dispara sin mediar palabras en el centro de la rutina cotidiana, mientras observa, espera e incluso a veces gana.
Hoy en el silencio del encuentro sincero consigo mismo, se interroga, a la espera de la respuesta que le afirme que todo esto merece la pena, porque al llegar su noche, también él desmaquilla su rostro y  su mirada se pierde tras el crujir  del telón que doloroso cae sobre un escenario vacío.
No se escuchan los aplausos.

Otros escenarios, otras representaciones en casa de Neogéminis.

martes, 18 de septiembre de 2012

Elegir




Si me dan elegir, me quedo contigo, no importa tu historia, no importa mi vida. Si me dan a elegir me quedo contigo.
Tarareaba sin cesar mientras recogía y ordenaba las habitaciones de su abandonada casa. Las ruinas de lo que un día fue, no borraron su sonrisa.
Era feliz. La vida, generosa, le regaló un tiempo nuevo y virgen, para gastar y ella se aferró a las manecillas de ese reloj y decidida quiso saborear cada segundo, cada minuto, cada hora.
En su despacho sobre la mesa, entre una montaña de empolvados papeles un cuaderno de hojas con olor a fresa sobresalía de entre tanto desorden. Junto a él una pluma de plata, finamente tallada. Si acercabas la vista podías leer su nombre: Isabel. ¡Cuántas sentencias firmadas! Hoy cada vez que la toma para escribir esos poemas que se le precipitan desde lo más profundo de su ser, sonríe recordando cómo era. Tan rígida, tan fría. Cuadriculadamente, cuadriculada. El cómo se hizo así, ya no le importaba, era pasado y el pasado deja de ser.
Se sentó frente al escritorio y anotó en una columna, Deseos por realizar… a su lado en otra columna, Promesas por cumplir…


Hoy la música la elige Imagina (Territorio sin dueño)



miércoles, 12 de septiembre de 2012

ESTE JUEVES RELATO: Ojo por ojo...


De reojo le miro para no ser descubierta. Cualquier gesto puede delatarme. Conoce mi cuerpo como conoce mi alma. Muchas horas y días enredados entre la misma vida.
Si sonrío sabrá mis porqués y es que en este ahora de calma, en el invierno que nos media, no quiero ser adivinada.
Hoy seré yo quien ría la última, siempre lo hace él. Mis olvidos son ya tantos que no voy a cargar con esta culpa.
Anastasio se desajusta el ojo de cristal y lo deposita sobre la encimera del viejo mueble de su  baño, lo mismo hace con la dentadura postiza que le encajara don Miguel, su dentista de toda la vida. No da crédito: el ojo no entra y la dentadura se le cae.
Martina, no aguanta más la risa contenida en su desdentada boca, una carcajada la delata.
-Anda viejo tonto. -Ojo por ojo y diente por diente, le dice entregándole una dentadura algo más grande y un ojo de cristal azul.
-Dame eso que es mío. Anoche bajo tu sonambulismo, cambiaste de lugar el vaso donde estaban y hoy ya no te acuerdas, menos mal que soy yo la desmemoriada.
El movió la cabeza de lado a lado, pensó que la edad no perdona. Se encajó su ojo azul, ajustó sus dientes blancos y sonrió a su María, tuerta y desdentada aún.

Otros ajustes de cuentas en casa de TERESA

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