domingo, 9 de diciembre de 2012

El último estandarte




El sonido siseante atrajo su atención, el viento soplaba ráfagas de aire frío que se adentraba por entre las rendijas de los muros mal sellados. El amanecer llegaba anunciando otro día igual a todos los días vividos, días teñidos de un gris mortecino.  
-Se acerca el invierno pensó, frotando sus ásperas manos, mientras realizaba la ronda. En la sala de armas se acercó hasta el ventanuco, desde allí se divisaba el bosque.  Se dejó llevar nostálgico, respirando el olor a tierra húmeda, a musgo fresco. Cerró sus ojos, como en una ensoñación, se imaginó adentrándose entre sus matorrales.  Tocó la rugosidad del tronco  del tejo y quiso tomar  un arilo rojo…Pero solo era una ensoñación, no le cabía más que  adivinar ese cambio de color en las hojas de los árboles, del verde al amarillo pardo.
 Que sin sentido le parecía todo, desde este extremo de la vida que hoy vivía.
-Tú serás el guardián de los valores de esta dinastía, le dijeron al partir. El guardián de esta fortaleza. Tú, el único hijo vivo, descendiente de reyes, príncipe entre los príncipes. No des un paso en falso jamás.
Pero todo en lo que creyó se desmoronaba. No reside en un trozo de tela los valores de una estirpe, de eso estaba seguro. La fe en lo que fue y será, la fuerza, la esperanza moraban en él.
No permanecería un solo instante más en aquel lugar, no esperaría su muerte a manos de unas creencias caducas. El fin de una era había comenzado.
Con paso firme tomo sus armas. Solo miró atrás para ver ondear, el último estandarte.

6 comentarios:

  1. Final sorpresivo, donde se podrian esperar luchas epicas, el personaje deja todo atrás.

    ResponderEliminar
  2. Opino como Mariajesús, cuantas muertes por culpa de un trapo donde ponen toda la honra, todas las tierras y todas las guerras. Más o menos como ahora en nuestro país, se adora a una bandera que no nos da de comer.

    BESICOS.

    ResponderEliminar
  3. Un hombre maduro, lleno de ética y amor. Me gustó el relato y la carga que lleva

    Besos

    ResponderEliminar
  4. Hola, San. Mucha ironía veo en tu relato, frases que me recuerdan a otros tiempos que por aquí siguen vigentes, desgraciadamente. Ojalá ese fuera el último estandarte de verdad. Muchos besos.

    (No te he dicho nada de tu propuesta juevera porque ya sabes que, aunque a veces os leo, no puedo participar. Sois ya demasiado numerosos y es demasiado esfuerzo para mí. Eso sí, fui la primera en mandarle la foto a Neo porque me sigo sintiendo juevera.)

    ResponderEliminar
  5. Me gustó mucho el relato San. Hay veces que la herencia recibida pesa demasiado y es bueno cerrar la puerta y no mirar atrás.

    Besos

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...