miércoles, 12 de junio de 2013

ESTE JUEVES UN RELATO: El secreto que no me llevaré a la tumba



La abuela dormitaba tranquila tras el último episodio de tos.
–Quiero mi caja, quiero mi caja –había pedido–, la de las mil pesetas, la de San Isidoro.
–Pobrecita, en sus últimas horas se le fue la cabeza, –dijo tía Úrsula.
Tío Tomás con gesto severo sentenció: –se nos va, esta noche se nos va.
Cuando amanecía, Adelina abrió los ojos, y con un hilito de voz apenas audible, pidió que todos se marcharan. –Tú no, –le dijo a su hijo Tomás.
Sabiéndose a solas, le contó una historia increíble. Ella que había vivido en la más absoluta pobreza, hablaba de un tesoro escondido entre las raíces de la vieja higuera.
–No puedo marcharme con este peso, con este nudo que me ahoga el alma –dijo. Le entregó una pequeña llave que guardaba en la mesilla, y después expiró.
Cuando se la llevaron, y antes de que el cuerpo se enfriara, Tomás empezó a excavar al pie de la higuera. Nadie entendió qué hacía, ni qué buscaba. Continuó cavando ante la incomprensión de todos, hasta dar con una caja. Debería llevar allí más de veinticinco años. La dejó sobre la mesa de la cocina mientras la miraba con codicia, por fin su vida iba a cambiar, su madre jamás le dio un céntimo.
–Trabaja, –le decía–, si te lo vas a jugar, gánalo tú.
Pero ahora… pasó la pequeña llave por la cerradura. Cómo por un resorte la tapa saltó, no daba crédito a lo que había allí. Estaba completamente llena de billetes de mil pesetas con la imagen del obispo San Isidoro. Esto le arreglaba la vida, sí que se la arreglaba. De tan llena que estaba, sus dedos no entraban a cogerlos, entonces la volcó sobre la mesa y como si un rayo los atravesara, los billetes se deshicieron convertidos en pavesas.
Descanse en paz, madre.

42 comentarios:

  1. Esos secretos son los que no se deben guardar sino disfrutarlos en vida.

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  2. Qué triste historia, secreto, pero tan bien narrada. Bss.

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  3. Todo el gozo en un pozo, que diria mi madre.
    Habria que saber si el hijo merecia al final. esta recompensa.
    Saludos querida San.
    MOntserat Sala.

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  4. Ya es mala suerte que el San Isidoro no se conservara incorrupto retratado en los billetes, mala pata sí, para una vez que se descubre un tesoro se quede en nada. Moraleja antipática, no has de tener aquello que no ganaste sudando !toma ya! Y los hay que viven y roban sin dar golpe, no hay derecho. Que se conforme, total, traducidos a € no serían tanto aquellas pesetas.
    Y la abuela podría haberse dado el gusto de un crucero antes de pasar al otro mundo, la verdad, amiga Chelo, no es consuelo aquello de más se perdió en Lepanto. Pero ¿y lo que he gozado leyéndote? no se lo salta un galgo y no tiene precio. Besito y felicitaciones por la convocatoria.

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  5. Eso es lo que tiene la ignorancia, que por querer guardar tanto, al final todo se pierde. Lástima de dinero, y lástima de vida.Muy acertado el relato.

    Un beso, guapa.

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  6. ¿Sabes cual es el menor valor del dinero? El valor del material con el que esta fabricado y, a veces, ni eso.
    Buen relato.
    Un abrazo.

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  7. Algunos guardan y guardan convitiendose luego en los más ricos del cementerio.
    Una historia bien llevada, me ha gustado. Un abrazo.

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  8. El dinero no es para guardarlo sino para gastarlo mientras estes vivo.Una muy buena reflexión.Un beso

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  9. ¡A ver ahora quién coge las pesetas!

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  10. Buenisimo, Charo. Me encanta, eso forma parte de una anécdota jeje. Te ha quedado lindo.

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  11. Me gusta el desarrollo de la historia, muestras el caramelo y no lo das a comer, ni siquiera al final explicas por qué se esfuman lo billetes.

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  12. No es secreto, es avaricia. Y, ya ves, se paga.

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  13. Escrito, está bien escrito... Ahora, que me parece como poco subnormal la vieja, rata o justiciera, no sé qué es peor, y un rato ignorante... Me cae mal. Y el hijo, ¿qué quieres que te diga? me da pena...
    Y si al menos tenía derecho a lo que ganara con el sudor de su frente: ¿a cuánto se pagan las horas cavando bajo la higuera?

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  14. Tanto guardar ese dinero y al final mira, no sirvió para nada. Un relato que invita a la reflexión. Hay personas que ahorran tanto en vida que al final terminan siendo los más ricos del cementerio, como bien ha dicho tu tocaya. Me gusta. Un beso.

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  15. que buena!!!! me gustó el final.... ya que de cierta forma ella le da una lección a su hijo, mucho después de muerta, que a pesar de tener dinero nunca se lo entregó porque era un viciosos del juego, de que vale mostrar que ella tenía dinero, si este hasta podría haberle robado para jugárselo, no se puede confiar en un vicioso, por más que sea tu hijo o tu padre, no se puede confiar, le mostró que ella sí tenía el dinero, que nunca fue pobre, pero que vivió en la pobreza tan sólo para no darle más dinero y que se esfume con su vicio corrosivo, y que al estar en el lecho de su muerte tenía ganas de contarlo todo, de irse sin secretos, con el alma limpia, pero con el pequeño gozo de haberse sentido vengada creo yo, de seguro que cabo angustiosamente, seguro que deseaba encontrar algo valioso, y ese deseo impuro hizo que el dinero simplemente se convirtiera en cenizas, como una especie de hechizo o una maldición.... excelente historia, me ha conmovido.... besos!!!!

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  16. Se lo tienen empleado por avaricioso y por usurera. Sin duda lo disfrutaran los gusanos.

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  17. También creo que no merecía este regalo que su madre, al final, no pudo negarle.

    Me ha gustado tu relato por lo que no revela y me ha gustado conocer una palabra nueva: pavesas.

    Besos y gracias por ser la anfitriona de este jueves.

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  18. Ya me imagino a la pobre abuelita (flotando entre dos mundos) presenciando la escena y aprendiendo una lección postrera: no atesores tesoros pues la herrumbre se los come.

    Un beso

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  19. A mi no me va a pasar eso, ja,ja...yo me lo gasto todo. Buena historia, la mentalidad de la gente mayor de antes que su afán era guardar y guardar viviendo en la miseria...Aún hoy en día conozco un caso de un matrimonio mayor que vive en un pueblo de Soria sin agua caliente y sin calefacción y con un montón de dinero en el banco...Qué pena!!
    Besos

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  20. A veces pasamos de todo a nada en un momento, y no nos damos ni cuenta. Otras, sin tener nada, encontramos todo... Cosas de la vida. Un beso.

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  21. Si al menos hubieran sido monedas... jajaja. Muy bueno.

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  22. Los secretos dejan de serlo cuando se cuenta a una persona,
    tenemos ese afán de contar las cosas y no guardarnosla para nosotros, aunque hay cosas que realmente no se puede contar.
    Triste historia la que nos traes.

    Te invito a que te pases por mi nuevo blog es: http://mundoviviente1.blogspot.com.es/

    un abrazo.

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  23. No terminamos de entender que el dinero es el instrumento para cubrir nuestras necesidades y no podemos convertirlo en el becerro de oro. Privacidad durante toda su vida y al final cenizas, las propias y las de los papelitos guardados tan celosoa y avaramente. Pienso además que de tal palo, tal astilla, así que también su heredero encontró lo que se merecía.
    Un abrazo.

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  24. Una prueba que atesorar no sirve para nada, el dinero termina siendo tan poco útil como lo era en la caja.
    Me gustó la visión de los billetes deshaciéndose en pavesas.
    Besos, amiga conductora.

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  25. Me quedo tambien con esa imagen, papel deshecho, como se deshace el corazon con la codicia...
    Vivi de cerca (y asqueada) un caso de "saqueo" cuando aun el cadaver estaba calentito, revolvieron el colchon en busca de los billetes antes de que empezaran a llegar el resto de los dolientes familiares para ahorrarse el reparto. ¡Asssssco de vida!
    Besos amiga

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  26. Bien San, una lección para todos, aunque parezca algo cínica, es la vida también. Guardar por avaricia no es bueno, pero querer salvarse tampoco. Todos tuvieron su premio, un secreto que desnuda a cada uno como es.


    Un abrazo :)

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  27. me recordó un hecho de la vida real
    de un hombre japonés que murió indigente
    y en su colchón todo el relleno eran billetes ya sin valor...
    excelente relato SAN
    atesorar bienes de nada sirve en la vida
    cuando ni una costilla te llevas cuando mueres
    somos del viento apenas un soplo
    pura levedad humana

    besitos y feliz fin de semana

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  28. La codicia es uno de los males que más enceguece a la gente, el querer "salvarse" a costa de otros, y la falta de respeto a todo lo que significó esa persona para uno.
    Un relato muy bueno San, con un secreto bien guardado hasta que llegó el momento.
    Un beso.

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  29. san-chelo, tú tú sí, tú, eres mala persona. ¡mira que decirnos que el vago , al final, no puede tener la posibilidad de seguir viviendo sin trabajar! ¡eso no se hace!
    medio beso, guapetona.
    muchas gracias por el trabajo bien hecho.

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  30. San, creo que esta vez la sorpresa nos la has dado a nosotros. Un beso.

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  31. Estoy siguiendo los varios secretos de los que escribieron sobre secretos, el tuyo me pareció aleccionador con bastante de cynismus...
    Un abrazo.
    HD

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  32. Una ambiciona mantener un secreto valioso para que no se pierda de manera vana... y... creo que en última instancia, la abuela repitió la aleccionadora frase:"–Trabaja, si te lo vas a jugar, gánalo tú."
    Creo que Tomás experimentó la ilusión más breve de su vida!
    Besos y lindo fin de semana San!
    Gaby*

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  33. Brillante y estupenda historia.
    Muchas veces la avaricia tiene esas cosas...
    Un abrazo.

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  34. Poco le duró la alegría, seguro que ya lo tenía gastado...
    Yo digo como Charo, a mí no creo que me pase jajaja porque no me da para ahorrar ná de ná :)
    Besos!

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  35. Cómo me gustan tus historias tan bien contadas SAN, pues a disfrutar la vida que para eso se ha hecho, por mi parte eso es lo que haré, buena lección.
    Un beso

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  36. vaya que secreto eeehhh!!! realmente me has sorprendido, aquel secreto se desvaneció en el aire simplemente al querer encontrarlo

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  37. Es todo tan relativo.... Viene a mi mente la última escena de una película argentina Boquitas Pintadas.... Siempre la tengo presente cuando me percato de lo verdaderamente importante de la vida.
    Un relato impecable.
    (por si acaso, antes de que no valgan nada,me voy a gastar estar noche, que recién comienza por aquí, todo el dinero que tengo amorralado en el colchón, ;)

    besos

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  38. Al final tendría que trabajar...
    No quiero ni pensar los juramentos que saldrían por su boca.

    Muy bueno

    Un abrazo

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  39. Ya lo dice el refrán: "Ten madres devotas de San Isidoro... y te sacará los ojos"
    Muy ilustrado texto, se palpa hasta que se deshace entre las manos, y te quedas pensando... "Aquí había un texto imaginario y ahora hay una historia que se me antoja realidad"
    Qué milagro este de escribir...

    Besos

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  40. Veo que hemos coincidido, de alguna manera, en el aspecto con el que encaramos el tema. Esa culpa -o responsabilidad- que surge ante el final de la vida nos pone ante la disyuntiva de continuar o compartir ese secreto que -por distintas razones- juramos sostener.
    A veces el final del secreto no deja de ser un castigo!
    Un abrazo

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  41. Dura y cruel disyuntiva:darle el dinero en vida para que se lo jugara, o dárselo una vez muerta para no verlo. Al final las pavesas hicieron justicia.

    Saludos

    Te invito a mi blog: http://misrelatosyesteblog.blogspot.com.es/

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